domingo, 9 de diciembre de 2012

Santa Leocadia de Toledo

Santa Leocadia de Toledo, virgen y mártir. 9 de diciembre y 21 de julio (traslación de las reliquias).
Según la passio del siglo VII, era Leocadia natural de Toledo, de padres griego e hispana. Vivía dedicada a la caridad y, algo que no leemos de otras vírgenes de la época: vestía siempre de negro y velada, por austeridad y pobreza. Este rasgo de las vestiduras jamás aparece en la iconografía de la santa, sino que la vemos siempre como una más, con túnica y manto de colores, y la cabeza descubierta. No consta si sus padres fueran cristianos, pero suponemos que lo serían si no se narra oposición alguna a esta manera de vestir. En fin, que si destacaba así, es normal entonces que en el año 303, habiendo sido enviado Daciano a España, Leocadia fuera una de las primeras en ser apresadas, en virtud de su negación cristiana a adorar a los dioses, siguiendo la ley romana.

Y se siguió lo que ya hemos leído de otros mártires: juicio, castigo (en este caso con látigos de plomo, como se lee de Santa Bibiana de Roma) y arrojada al calabozo. Según la passio, verídica, Leocadia trazó una cruz en la pared, para animarse a continuar firme en la fe, para adorarla recordando el sacrificio del Redentor. Cruces de este tipo se conservan en Córdoba, en lugares que fueron sitio de prisioneros cristianos. En los días siguientes al 10 de diciembre, Leocadia falleció a causa de las heridas y el sufrimiento, siendo confortada con la noticia de un maravilloso martirio de la niña Eulalia, que había ocurrido en Mérida, dicho día 10 de diciembre. El cuerpo fue rescatado por los cristianos, que lo enterraron en secreto, luego de liberarlo del sitio donde lo habían tirado a los perros.

Santa Leocadia.
Catedral de Toledo.
Aunque nuestra Santa no sea mencionada por Prudencio en el siglo IV, su culto ya estaba establecido en el siglo VI, y bastante sólido como para tener iglesia propia, construida sobre su tumba por el rey Sisebuto a finales del siglo V. En esta iglesia se celebró el  IV Concilio de Toledo en 633, presidido por San Isidoro de Sevilla (4; 10, en Inglaterra; y 26 de abril). Otras dos iglesias se le dedicaron. Una sobre la cárcel y otra en el sitio de la supuesta casa familiar, levantada por Juan III, arzobispo de Toledo, luego de la reconquista de la ciudad de manos de los moros. Parte del cuerpo de Leocadia está en la catedral de Toledo, pero después de haber recorrido varios sitios como Oviedo y Flandes.

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