viernes, 17 de agosto de 2012

La resistencia de los indígenas del norte del Cauca (Colombia)

Guardias indígenas
(noticias.lainformacion.com)
Noticia. Unos 110.000 indígenas Misak (guambianos) y Nasa (paeces) viven en el norte del departamento del Cauca (SE de Colombia), en 570.000 hectáreas de territorios colectivos; Toribío es un municipio frío que se halla a dos horas de la capital (Popayán) por la vía Panamericana, allí se cultivan fríjol, maíz, tomate, fique y, también, coca, que se masca como parte de la cultura tradicional; a media hora de Toribío hacia el norte, se halla Caldono. Los Misak viven sobre todo en Silvia, un municipio de clima suave, y al igual que los Nasa su vida comunitaria radica en la “minga”, una especie de convocación para las actividades laborales, festivas, religiosas, etc.; un buen número de ellos son católicos, otros son evangélicos o pentecostales, y otros mantienen su religión tradicional. 

Los indígenas convocan a minga para recolectar la cosecha, construir caminos o puentes, cosechar trigo para la Iglesia, construir casas; pueden reunirse hasta 5.000 indígenas en pocos minutos para rescatar un secuestrado, un cadáver, expulsar un delincuente, bloquear una carretera, destruir un laboratorio de narcotraficantes, etc. En julio de 2003 mil indígenas rescataron en minga al padre misionero Benedikt Arnold, quien se hallaba secuestrado, e increparon a los guerrilleros: “Si no lo dejan libre nos van a tener que matar a todos. Al misionero se lo llevarán sobre nuestros cuerpos”. 

Indígenas en minga expulsando a
un guerrillero (AFP)
En Cauca han tenido presencia las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), Ejército de Liberación Nacional (ELN), Movimiento 19 de Abril (M-19) y desde 1984 el Movimiento Armado Quintín Lame, desmovilizado junto al M-19 en 1989; algunos indígenas se han vinculado a las guerrillas, mientras desde 2008 aumentó el reclutamiento forzado de indígenas menores de edad (como denuncia la investigación de Natalia Springer). El paramilitarismo no ha sido acogido por los pobladores de la región, sus incursiones provocaron masacres como la del Nilo (Caloto, Cauca) en 1991. El 10 de noviembre de 1984 fue asesinado el sacerdote católico indígena Álvaro Ulcué Chocué, por órdenes de terratenientes. 

De 1977 a 1988 el prefecto apostólico de Tierradentro (Belalcázar, Cauca; con mayoría Nasa), el vicentino Germán García Isaza, enfrentó a las Farc, sufrió amenazas y la muerte de amigos y catequistas, su hermano Jorge García Isaza fue obispo en Tierradentro desde 2000 a 2002, cuando sufrió amenazas de las Farc y en 2003 pidió renunciar. En 1999 inicia la resistencia civil de los indígenas del Cauca a la presencia de los ilegales en sus tierras, con el apoyo religioso, crean los Nasakiwe Tegnas (Guardias Indígenas) y ese año proclaman la Resolución de Jambaló (1999); el 28 de mayo de 1999 en Piendamó expulsan airadamente a una columna del VI Frente de las FARC que intentaba unirse a una protesta que exigía atención del Gobierno. 

Con el “Plan Renacer”, el entonces máximo líder de las FARC “Alfonso Cano” ordenó hacia abril del 2008, recuperar territorios indígenas y reclutar nativos. En el norte del Cauca hay unos 1.200 guerrilleros del VI Frente (bajo Miguel Ángel Pascuas “Sargento Pascuas”) y la Columna Jacobo Arenas de las FARC, y más de 900 milicianos en las ciudades. 

Los Nasa recuperaron en una minga en 2008 la Hacienda La María de Piendamó pese a la oposición de la Policía. En febrero del 2009 el cabildo de Jambaló ordenó a todos los Nasas desalojar laboratorios de cocaína y rechazó la presencia de material de guerra, lo cual empezó a aplicarse pese a que las FARC mató a varios líderes. 

Desde 2009 aumentó el Estado la presencia militar en el norte del Cauca sin consultar a los indígenas; hay unos 15.000 militares de la III Brigada, Brigada Móvil No. 28 de la Tarea Conjunta Apolo, y Brigada Móvil No. 14. El aumento de los combates hizo que los militares usaran casas y escuelas como trincheras, que ofrecieran dinero por información, realizaran capturas masivas y mataron civiles en protestas. El Estado ha invertido en cultivos alternativos de fresa, cacao, mora, panela, etc., pero la militarización ha provocado más ataques guerrilleros, las carreteras siguen en mal estado, aumenta el poder de los terratenientes y la entrada de multinacionales mineras (Anglo Gold Ashanti, Cerromatoso y Carboandes); la muerte de “Alfonso Cano” en noviembre de 2011 fue un duro golpe a las FARC, que siguen buscando la revancha militar. 

Protesta indígena (terra..com.mx)
En julio de 2012 se formó una dura polémica entre las comunidades Páez, Guambiano y el Ejército; tras varios días de combates entre Ejército y guerrilla los indígenas desmantelaron la base de la III Brigada en Cerro Berlín (Toribío), la base de Huasanó (vía Caloto-Corinto) de la Brigada Móvil No. 14, expulsaron varias cuadrillas de las Farc, y azotaron varios milicianos. 

La comunidad se dividió entre quienes quieren expulsar Policía, Ejército y FARC del norte del Cauca, y entre quienes apoyan al Estado; el Consejo Regional del Cauca (CRIC) ha mostrado rechazo a la presencia de los bandos armados, igual que la Asociación de Cabildos del Norte del Cauca (Acin). La Organización Pluricultural de los Pueblos Indígenas del Cauca (Opic) ha realizado manifestaciones de apoyo al Ejército y la Policía, y ha señalado a la Acin de apoyar a las FARC, a su vez la CRIC ve a la Opic (creada por el gobierno de Álvaro Uribe), como una institución aliada del Estado, xenófoba y contraria a la paz; las Águilas Negras (banda criminal de exparamilitares) han amenazado a los líderes de Acin, mientras la guerrilla ha amenazado a evangélicos y pentecostales (en su mayoría vinculados a la Opic). 

Los indígenas proponen que la erradicación de cultivos extensivos de coca (conservando solo 50 matas por comunidad) y la seguridad propia mediante sus 4.000 guardias indígenas; el CRIC afirma que hará regresar a los 32 indígenas guerrilleros y pondrá a escoger a los indígenas milicianos entre reintegrarse a la comunidad o marcharse. El padre claretiano Darío Echeverry, jefe de la Comisión de Conciliación Nacional (CCN) viajó al Cauca para ayudar a buscar salidas, contando con el apoyo del obispo de Popayán, Iván Marín López, y del nuncio en Colombia Aldo Cavalli. 

Los sacerdotes de la región decidieron quedarse en la región pese a los frecuentes combates, como el franciscano Mario Toro, quien dijo: “Están enfrentadas dos visiones del mundo, una del Gobierno y de las compañías multinacionales que tienen intereses en la región y de los grupos armados ilegales que también tienen intereses económicos grandes, lo que es una visión utilitarista, de ganancia y provecho económico... En medio de esa racionalidad occidental y de pensamiento económico está la otra, la indígena, que es una espiritualidad de la sobrevivencia, de la gratuidad, de la confianza en Dios o en seres sobrenaturales y confianza plena en la energía natural, su visión es la del estar bien, el buen vivir, en armonía con lo que le rodea”. 

Los medios de comunicación presentan informaciones parciales sobre la situación, y no faltan los periódicos o telenoticieros que estigmatizan la lucha indígena como lucha impulsada por la guerrilla, apoyan la delación, el aumento de la militarización, las capturas masivas, etc.; del otro lado los medios de comunicación favorables a la guerrilla (Rebelión.org, Cedema.org) ocultan la catástrofe del reclutamiento forzado de 5.000 indígenas en Colombia por parte de guerrilla y bandas criminales, la amenaza sobre campesinos e indígenas, el ataque con armas y explosivos que afectan la población local, el sembrado de minas antipersonales, la destrucción de puentes, infraestructura eléctrica, el uso de las casas de indígenas como trincheras, disfrazarse de guardias indígenas, etc. 

Fuente
“Aquí no contamos ovejas, sino cilindros”, Semana, 16 de julio de 2011. 
Darío Restrepo, Javier. “Choque de culturas en Toribío”, Vida Nueva nº 58 (Colombia), 11 al 24 de agosto de 2012. 
Escobar, Jimmy. “Cauca: mezcla política, económica, social y religiosa”, Vida Nueva nº 58 (Colombia), 11 al 24 de agosto de 2012. 
“Indígenas del Cauca exigieron retiro de armados legales e ilegales”, El Tiempo, 10 de julio de 2012.
Macías, Javier Alexander. “Milicias, el plan pistola en el Cauca”, El Colombiano, 10 de abril de 2011. 
“Marcha de apoyo al Gobierno subió tensión entre indígenas del Cauca”, El Tiempo, 3 de agosto de 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario