miércoles, 20 de junio de 2012

Nigeria: La situación de los cristianos del norte es cada vez más dificil


En Nigeria, según el diario local «Daily Trust», más de 150 personas han resultado heridas tras las fuertes explosiones ocasionadas por terroristas suicidas que detonaron vehículos cargados de explosivos contra algunas iglesias cristianas.

Los atentados de los fundamentalistas musulmanes continúa.
Los cristianos han comenzado a tomar venganza. La situación
de Nigeria empeora. Foto: Monitor BC.

Las explosiones sacudieron dos templos de la Iglesia Evangélica de África Occidental en el barrio de Wusasa, la Catedral Católica de Cristo Rey en Sabon Gari, de la localidad de Zaria y la Iglesia Pentecostal de Shalom, en la ciudad de Kaduna, a unos 60 kilómetros, capital del estado homónimo.

Un testigo cuya identidad no fue revelada aseguró por teléfono al periódico «Vanguard» que en el ataque de Wusasa murieron una decena de niños, si bien esa cifra no ha sido confirmada oficialmente. El barrio de Wusasa tiene un simbolismo especial para los cristianos de Nigeria, porque allí se construyó en 1929 la parroquia de San Bartolomé, la primera iglesia edificada en el norte del país, de mayoría musulmana.

Según algunos medios, otras dos iglesias fueron atacadas en Kaduna, pero las autoridades no se han pronunciado todavía sobre esos sucesos. Tampoco se han facilitado, hasta ahora, datos de hospitales privados, lo que hace pensar en una cifra de víctimas más elevada, precisó el «Daily Trust».

A un grupo de jóvenes cristianos en la ciudad de Kaduna se les agotó la paciencia, aburridos de los sinnúmeros de ataques perpetrados por los islamistas, quemaron automóviles, atacaron dos mezquitas y agredieron a personas sospechosas de pertenecer a las etnias hausa y fulani, que profesan el Islam. Al menos once personas murieron como consecuencia de estos actos de venganza, informó el «Daily Trust», al señalar que el St. Gerard's Hospital de Kaduna atendió a unas 35 víctimas.

A fin de restaurar el orden, el Gobierno de Kaduna ha impuesto un toque de queda de 24 horas en todo el estado, donde patrullan soldados y policías. En una declaración, el gobernador, Patrick Yakowa, se dirigió a los ciudadanos para garantizar que «el Gobierno no tolerará ni la violación de la ley y el orden, ni el desprecio de la inviolabilidad de la vida humana». El toque de queda, subrayó Yakowa, «permitirá a los agentes de seguridad cumplir con su deber de manera efectiva».

Fuente:
InfoCatólica; 18 de junio de 2012.

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