viernes, 15 de junio de 2012

La persecución protestante y evangélica en la Unión Soviética

Alemanes del Volga
(expelledgermans.org) 
La emperatriz rusa Catalina II (de origen alemán) impulsó la colonización del Volga y Odessa (Mar Negro) por parte de alemanes de Hesse, Renania-Palatinado, Baden-Wurtemberg y Baviera desde 1763 (Alemania estaba en guerras entre ducados); debían ser cristianos, tenían libertad de culto y eran católicos, luteranos y menonitas, y algunos evangélicos (bautistas). Los Menonitas eran alemanes que emigraron de Danzig (Prusia) desde 1879 a Chortitza (ribera del Don), y en Samara (Rusia) junto al río Volga desde 1853. 

Pero los colonos alemanes fueron confinados, se dedicaron al trabajo continuo, sin ocio, descansando solo para celebrar la fe y progresaron llegando a ser terratenientes, no se mezclaron con rusos, tuvieron muchos hijos, mantuvieron su lengua; desde 1864 hallaron dificultades económicas y políticas por el zar Alejandro III, que exigió el servicio militar a los alemanes (excepto los menonitas) y quitó poder a la nobleza alemana (luterana) de Estonia y Letonia; comenzaron a emigrar a Estados Unidos, Canadá, y Argentina, Brasil y Chile, los que se quedaron fueron casi exterminados por Stalin de 1928 a 1940.

En 1900 había unos 200.000 alemanes dispersos en unas 1.400 aldeas de Volhynia (Ucrania), la mayoría de ellos eran luteranos y había algunos menonitas y evangélicos. Hacia 1914 los Menonitas eran unos 75.000 en Rusia, estaban exentos del servicio militar, pero servían al Ejército ruso como enfermeros y eran expertos en silvicultura; pero la derrota rusa en la I Guerra Mundial despierta antipatía contra los alemanes; en 1915 son deportados al Volga la mayoría de los alemanes de Volhynia, y en los años 30 muchos menonitas emigraron a América del norte y del sur.  

Mapa de los gulag soviéticos,
en rojo (lahistoriaconmapas.com)
En 1920 había en la Rusia comunista unos 200.000 Evangélicos y Bautistas; en 1923 ascendieron a 300.000 y en 1927 aumentaron a unos 550.000 adultos bautizados. A diferencia de los Católicos, los Luteranos, los Menonitas y los Ortodoxos (excepto los cismáticos de “Iglesia viva”), los Evangélicos y Bautistas se definían como “progresistas” y creían posible un diálogo entre cristianismo y socialismo, llegando incluso a hablar de “comunismo evangélico”. Los comunistas toleraban este crecimiento porque Evangélicos y Bautistas habían sido reprimidos por el régimen zarista, y servían como aliados contra la Iglesia Ortodoxa; pero el comunismo ruso detestaba toda religión y pronto estos grupos se darán cuenta. 

En 1929 Stalin impone la colectivización de la tierra, lo cual afecta el trabajo de silvicultura de los menonitas. En 1935 Stalin detuvo la actividad de Evangélicos y Bautistas, y el mismo año fueron clausuradas los templos y organizaciones culturales de los Menonitas. En 1937 Stalin ordenó la muerte de los líderes de todas las confesiones religiosas, el 5 de agosto de 1937 firmó la orden n. 00447 donde se determinaba quiénes serían fusilados y quienes serían deportados; en el Polígono de Butovo (Moscú) eran fusilados de 300 a 400 prisioneros al día, además de los fusilamientos en el resto de la Unión Soviética. En 1938 fue disuelta la Iglesia Luterana y sus miembros, de mayoría alemana, fueron deportados a los lager de Siberia; en 1939 unos 60.000 alemanes de la península de Crimea (Ucrania) fueron deportados a Siberia. 

Menonitas (taringa.net)
Tras la derrota del nazismo nuevos territorios pasaron a dominio soviético, y con ello entran protestantes de Estonia, Letonia y Lituania. Desde 1941 inició el traslado forzado de los Alemanes del Volga, así como los otros pueblos del Mar Negro (Griegos, Búlgaros, Moldavos), Ucranianos, Polacos, Letones, pueblos del Cáucaso y Calmucos hacia los campos de trabajo del río Volga (N de Moscú), las estepas de Kazajistán y Kirguistán (Asia central) y Siberia.

Más de un tercio de los alemanes deportados murieron; en 1989 había casi un millón de sus descendientes en Kazajistán y Siberia, y comenzaron a emigrar a Alemania; en 1999 quedaban unos 350.000 en Kazajistán. 

Desde los 70 los Luteranos buscaron recuperar la memoria de sus creyentes asesinados por el Estado soviético, con estudios como el de W. Kahle (en alemán); en los 80 y 90 lo hicieron los Evangélicos con estudios como los de W. Sawatsky y M. Rowe (en inglés), y en los 90 también los Menonitas en estudios como los de H. Loewen (en inglés). 

Fuente
Riccardi, Andrea. Il secolo del martirio. I cristiani nel novecento. Milano, Mondadori, 2000. pp. 51. 439.

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