domingo, 17 de junio de 2012

La persecución católica en la Unión Soviética I.

Misa católica-bizantina
(marinachetner.com)
En 1917 había 1.600.000 católicos de rito latino en dominios del Imperio Ruso, ocho obispos, 810 sacerdotes y religiosos, y 410 iglesias; la mayoría de origen polaco, lituano, letonio, estonio y alemán, además de exiliados checos y franceses; las diócesis greco-católicas (rutenas) habían sido eliminadas. Desde 1865 a los católicos polacos de Rusia se les prohibió adquirir propiedades; convertirse al catolicismo era visto como traición a la nación rusa, pero ya a fines del s. XIX se formaron comunidades católicas de rito bizantino-eslavo en San Petersburgo, Moscú y Saratov. 

Misioneros Redentoristas, Jesuitas, Capuchinos, Benedictinos, Salesianos, etc., se hicieron de rito bizantino-eslavo con permiso de la Santa Sede para trabajar en Rusia y en 1929 se abrió en Roma el Pontificio Colegio Ruso, frente a la Basílica Santa María la Mayor, para formar a los misioneros bajo Mons. Alejandro Evreinov. En 1917 en San Petersburgo nace el Exarcado apostólico, con Leonida Fedorov (1879- 1935) como primer exarca. 

En abril de 1919 fue arrestado en San Petersburgo Mons. De Ropp, pero unos diez mil católicos que participaron de la misa del 25 de mayo en la iglesia de Santa Catalina protestaron pidiendo su liberación, y la intervención del visitador apostólico Anchille Ratti (futuro Pío IX) y la Cruz Roja polaca lograron un intercambio de prisioneros y De Ropp fue llevado a Varsovia. En octubre de 1919 el obispo de Lutsk-Zhytomr, Dubowski, denunciaba el asesinato de tres sacerdotes de su diócesis. 

Los primeros católicos golpeados por el régimen comunista fueron los de rito bizantino que celebraban en Moscú junto al padre Vladimir Abrikosov y su esposa Anna, en 1922 Vladimir fue condenado a muerte pero se le exilió, y su esposa Anna Abrisokova mantuvo la comunidad clandestinamente, con vida de oración y servicio, haciéndose Dominica y protegiendo a otras mujeres católicas hasta 1924 cuando fue condenada a diez años de prisión con otros católicos. 

V. Abrikosov
(www.russinitalia.org)
Anna Abrisokova rechazó abandonar la fe y luego fue llevada a la prisión de Butyrki (Moscú), donde halló monjas Dominicas con las cuales rezaba en voz baja la liturgia, el rosario y tenían ejercicios espirituales donde Anna dijo: “En nuestros días, mientras se perpetua continuamente el grave delito de la rebelión de las creaturas contra el Señor y Dios, resuena la misma voz del Cordero divino que resonó aquel día por todos los siglos “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. En 1932 Mons. Neveu escribía de ella en Roma sobre su vida como confesora de la fe, y el 23 de julio de 1936 moría Anna enferma por un tumor en la cárcel. En 1938 ya no había sacerdotes católicos de rito bizantino en Rusia. 

Mons. Fedorov fue arrestado en 1923 en Moscú por los Bolcheviques y llevado a la isla Solovki. Fedorov compartió con los demás jerarcas católicos y ortodoxos no solo el trabajo y el dolor, sino también el respeto, la oración y la liturgia; junto a él estaban las hermanas Dominicas (como sor Imelda, que sobrevivió), el p. Aleksandrov, el p. Potapij (Emel`janov). Los religiosos católicos y ortodoxos se resistieron a trabajar en domingo y a dejar los hábitos; pero en 1929 fueron prohibidas las celebraciones religiosas, se llevaron los objetos litúrgicos y comenzó el traslado de católicos a la isla de Anzer (parte del archipiélago Solovki). 

En 1923 fue arrestado el polaco Mons. Iván Cieplak, administrador de la metrópolis de Mohilev (de rito latino), junto a 14 sacerdotes que se negaban a entregar los objetos sagrados y fueron citados a Moscú junto a Mons. Fedorov; Mons. Cieplak y su vicario general, Mons. Budkiewicz fueron condenados a muerte, pero la intervención de la Santa Sede logró cambiar a cadena perpetua la pena de Cieplak (Budiewicz fue fusilado). Siguieron arrestos y deportaciones de sacerdotes, clausura de iglesias, confiscación de bienes. En 1926 Mons. Miguel D`Herbigny ordenó secretamente cuatro obispos en Rusia. 

En 1931 inició la persecución contra los católicos alemanes de las riveras del bajo Volga; Stalin acusó a los católicos de ser kulak (terratenientes) y en los pueblos intentaron quitar las campanas y cerrar las iglesias, pero los fieles se resistieron; entonces arrestaron al padre Šenfel´d, siguieron numerosos arrestos, torturas y deportaciones, y en 1937 fueron fusilados en la isla Solovki los sacerdotes alemanes que sobrevivían. 

Fueron fusilados en 1937 en la isla Solovki el administrador apostólico de los católicos de Georgia, Mons. Šio Batmanišvili; el párroco y profesor de teología de Odesa y Saratov, Mijail Iosifovič Vol´f; el párroco Iósef Lukianin (arrestado en 1922 por rechazar la profanación del cuerpo del beato Andrej Bobola); los armeno-católicos Ter-Arsen Ter-Karapetjan y Waclaw Szimanski. Con el fusilamiento del obispo Frizon en Crimea (Ucrania) se acabó la jerarquía católica rusa en 1937; solo quedaban diez sacerdotes católicos de rito latino y once iglesias abiertas en Rusia; en 1938 solo quedaban dos sacerdotes católicos, uno en Moscú y otro en Leningrado, ambos extranjeros.

A. Tsikoto
(en.catholicmartys.org)
En 1948 el ex Superior de los Padres Marianistas de la Inmaculada Concepción, Andrej Tsikoto (1891- 1952), exarca de los católicos de rito bizantino de Harbin (Manchuria, China), fue capturado por los comunistas chinos y entregado a los soviéticos, que lo internaron en Siberia donde murió prisionero. 

En 1956 Nikita Jrushchov, antes verdugo de Ucrania, hizo el primer reconocimiento público de crímenes comunistas, mediante un “informe secreto” donde, sólo habla de la purga, como crimen de Stalin (Nikita se presenta como el “bueno”), pero lo mira como necesarios para el sistema y apartar a sus adeptos del poder. El metropolita greco-católico de Leopoli, Slipyj, fue prisionero de un lager entre 1945 hasta 1963, cuando Juan XXIII consigue liberarlo, porque Nikita Jrushchov deseaba mejorar las relaciones con el Vaticano, pero Nikita fue derrocado y regresó el terror a Rusia. 

En 2002 la Conferencia de Obispos Católicos de Rusia inició el programa de "Nuevos Mártires de Rusia" para no dejar en el olvido a los que dieron su vida como testimonio de Cristo en Rusia en el siglo XX.

Fuente
"Nuevos mártires de Rusia", en http://en.catholicmartyrs.org (en inglés, italiano, alemán, polaco y ruso). 
Riccardi, Andrea. Il secolo del martirio. I cristiani nel novecento. Milano, Mondadori, 2000. pp. 34- 58. 
Vladimir Vladimirovič Abrikosov, en http://www.russinitalia.it (en italiano). 

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