martes, 22 de mayo de 2012

Sudán del Sur: "La guerra debe terminar"

En Rojo actual Sudán del Sur.
Resumen/Fides. Los Obispos católicos y anglicanos (episcopales) de Sudán del Sur han pedido a la comunidad internacional una posición “más equilibrada” sobre el conflicto entre su país con Sudán. En el mensaje, emitido tras el encuentro que se celebró en Yei del 9 al 11 de mayo, se afirma: “creemos que es importante par la comunidad internacional, adoptar una posición más equilibrada -es decir- tener una visión amplia y a largo plazo, elaborada después de realizar un estudio profundizado, y tratar de hacer presión donde sea necesaria para traer paz justa y duradera”.

Los obispos señalan brevemente el proceso que ha conducido a la independencia de Sudán del Sur, favorecido por la comunidad internacional. Sin embargo, la actitud de la ONU y de las principales potencias acerca de las recientes tensiones entre Khartoum y Juba por el control de las zonas fronterizas, ricas en petróleo, de Heglig (llamada Panthou por los sudaneses del sur) y de Abyei, ha decepcionado a la población local. “Parece que el pueblo de Sudán del Sur está perdiendo la confianza en la comunidad internacional. Hemos visto también manifestaciones públicas en contra de las Naciones Unidas y de su Secretario General, Ban Ki Moon. Al mismo tiempo, comenzamos a preguntarnos si la comunidad internacional entiende las aspiraciones del pueblo de Sudán del Sur, así como de las comunidades marginadas en Sudán” dicen los obispos con gran preocupación.

Cuando las tropas de Sudán del Sur ocuparon Heglig, la ONU ejercitó una fuerte presión sobre Juba para que las retirase. Sin embargo, después de la retirada de las tropas del sur, la Fuerza Aérea de Khartoum continuó bombardeando diferentes áreas de la frontera de Sudán del Sur.

Mujeres sudanesas ondean la bandera de Sudán del Sur.
(Foto: Blog Gospel)
Los Obispos concluyen afirmando que “soñamos con dos naciones libres y democráticas, donde todas las religiones, todas las etnias, las culturas y todos los idiomas gozan de los mismos derechos basados en la ciudadanía. Soñamos con dos naciones en paz una con la otra, que cooperan para hacer el mejor uso de los recursos donados por Dios. Soñamos que la gente no se vea traumatizada, con niños que pueden ir a la escuela, madres que pueden ser admitidas en el hospital, son el fin de la desnutrición y la pobreza, y con cristianos y musulmanes que pueden ir a la iglesia o la mezquita sin miedo. ¡Ya es suficiente!. ¡La guerra entre Sudán y Sudán del Sur debe terminar!”. 

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