miércoles, 23 de mayo de 2012

La iglesia mártir del Vietnam

Mártires vietnamitas.
(Foto: Mervy Enrique González)
Por: Yamir González 

Durante el dominio francés sobre Indochina en la II Guerra Mundial, Japón invade y domina Vietnam de 1941 a 1945; el Vietminh (“Liga para la independencia de Vietnam”, formado en 1941) combate a Japón y se dispone a impedir el retorno francés, toma la capital y derroca al emperador Bao-Dai (que apoyado por Francia proclama su reino en el sur, en Saigón); Francia explotaba el arroz, el caucho y el opio vietnamita. 

En Vietnam vivían 1, 4 millones de católicos (10% de la población) en 1950, con 1.200 sacerdotes vietnamitas y 450 seminaristas; en 1950 fue nombrado arzobispo de Hanoi el vietnamita Mons. Khue; ante la formación de Vietnam del Norte, entre 600 y 800.000 católicos se refugiaron en Vietnam del Sur protegidos por tropas francesas, parroquias enteras con sus obispos. 

El líder del Vietminh, Ho Chi Minh (“el que ilumina”) fundó Vietnam del Norte, siendo un Estado socialista reconocido por China (que envió tropas) y la URSS en 1950, países que enviaron armas; del norte fueron expulsados misioneros extranjeros, cerrados los seminarios y nacionalizadas las escuelas. El padre redentorista Marcel Joachim Nguyèn Tan Van se quedó en el norte y apoyó la organización “católicos patriotas y amigos de la paz”, pero fue arrestado y en 1956 fue condenado a “reeducación”, muriendo el 10 de julio de 1959 enfermo de tuberculosis y beriberi. 

La guerra de Vietnam (1958- 1975) mostró el lado más salvaje del capitalismo, EEUU bombardeó el 12% del país con napalm y Agente naranja entre 1961 y 1971, destruyó los campos de arroz, el 70% de la industria e infraestrcutura del norte del país, invirtió millonarias sumas en gastos militares, empleó más de un millón de americanos en esa guerra inútil, murieron más de dos millones de civiles, y por eso la opinión pública en EEUU fue contraria; EEUU apoyó el gobierno corrupto de Ngo Dinh Diem, a quien permitió traficar opio. Tras 17 años de crueldades de ambos bandos, Saigón cayó en 1975 con un saldo final de 58.169 soldados americanos muertos, 304.000 heridos y 2.029 desaparecidos. 

En Vietnam del Sur y Laos la guerrilla Vietcong (“vietnamitas comunistas”) apoyaba a Vietnam del Norte; el Vietcong asesinó al padre Minh en Kon-Kola. El padre Théophile Bonnet, de las Misiones Extranjeras, trabajó en Saigón desde 1950 y luego en varias villas hostigadas por el Vietcong, fue enviado a sustituir al padre Minh pero en 1961 fue asesinado por el Vietcong cuando visitaba la villa Ngo Ronge. El padre Guy Guillaume Marie Audigou de las Misiones Extranjeras, y maestro en Phu-Yuan, fue capturado por el Vietcong y liberado en 1953, siguió trabajando en Lai-An,en la frontera del Sur con el Norte, pero la parroquia fue destruida por un bombardeo y huye a Camboya. 

En febrero de 1968 durante la “ofensiva del Tet” (año nuevo en el calendario lunar) los Vietcong masacraron unas 3.000 personas en Hué, capital imperial que tomaron tras un mes de ataque; murieron allí sacerdotes vietnamitas, religiosos franceses, médicos alemanes y casi todos los funcionarios; varios rehenes fueron enviados a “campos de reeducación” de donde nunca regresaron. En Hué los Hermanos de las Escuelas Cristianas tenían el colegio Binh Linh (“Peregrino”) para niños pobres, religiosos fueron sepultados vivos los religiosos fray Aglibert Nguyên Van Thanh Minh (director de la escuela), fray Sylvestre, el padre Buu Dong y otros cuatro religiosos cuyos cadáveres fueron exhumados después. 

También murió en 1968 el padre Poncet de las Misiones Extranjeras en Camlo, el padre Guy Guillaume lo sustituyó; el 31 de marzo de 1972 el padre Guy Guillaume murió por una granada que destruyó el coche donde transportaba un herido. 

Iglesia dedicada a los mártires vietnamitas.
(Foto: Mons. Kevin W. Vann, JCD )
Tras los acuerdos de paz el gobierno comunista se comprometió a respetar los derechos civiles de los vietnamitas del sur, pero mantuvo la represión contra estudiantes, líderes budistas, católicos y otros líderes sociales; las prisiones políticas se mantuvieron (más de 200.000 detenidos en 1980), con maltratos, mala higiene y hambre, aunque menos saturadas desde 1986. 

Los obispos vietnamitas estuvieron entre los primeros que Juan Pablo II recibió tras ser elegido Papa en 1979; no pudo asistir Mons. Francesco Saverio Nguyèn Van Thuàn, que permaneció encarcelado por 13 años y ha compartido en lirbos y conferencias su profunda vida espiritual. El Estado siguió controlando las reuniones de la Conferencia Episcopal de Vietnam, limitó las ordenaciones de sacerdotes y el número de seminaristas. 

Fuente: 
Riccardi, Andrea. Il secolo del martirio. I cristiani nel novecento. Milano, Mondadori, 2000. Pp. 258- 261. 
Rigoulot, Pierre. “Corea del Norte, Vietnam, Laos: la semilla del Dragón”, en El libro negro del comunismo. Planeta- Espasa Calpe, 1998. pp. 634- 644.

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