miércoles, 2 de mayo de 2012

Entrevista: ¿Cómo se trata la persecución de la Iglesia en los medios de comunicación?

Foto: Vatican Insider.
Por: Marta Petrosillo

Mark von Riedemann, director de la Catholic Radio And Television Network y responsable internacional de la comunicación de Ayuda a la Iglesia Necesitada, dice que no solo se debe hablar de la persecución y la violencia, sino también los proyectos positivos de convivencia y tolerancia.

La CRTN es una red católica que se especializa en la producción y distribución de documentales y trasnmisiones de radio, relevisión y vía Internet; nació en 1987 con el apoyo de AIN para renovar los medios cristianos y promover el renacimiento de la educación religiosa en la Europa del Este.

Desde 2005, CRTN y AIN hacen el programa “Where God Weeps” (www.wheregodweeps.org) , que se transmite por Internet y en diferentes emisoras anglófonas, como la televisión católica estadounidense EWTN.

Doctor Riedemann, ¿por qué nació “Where God Weeps” y cuáles son los desafíos de las redes católicas en el panorama mediático de nuestros días?

Para dar voz a los que viven en primera persona la persecución y el sufrimiento de la Iglesia: obispos, misioneros, religiosos, religiosas y laicos expertos. Llevamos a cabo documentales y entrevistas en los lugares, a menudo con el apoyo de equipos del lugar. O bien dejamos que hablen los visitantes de todo el mundo que vienen a la sede internacional de AIN en Königstein buscando ayuda. El apoyo económico no es el único apoyo que necesitan los cristianos perseguidos. Muchos de ellos se sienten aislados, porque ninguno conoce su sufrimiento.

Entonces, ¿hablan los protagonistas?

Nos limitamos a ofrecer un canal que les permita contar las condiciones en las que viven. Cuando esto no es posible (por miedo o por limitaciones graves de la libertad religiosa), lo hacemos nosotros. Los cristianos sufren por culpa del fundamentalismo islámico, del nacionalismo a ultranza y de las persecuciones que llevan a cabo los estados. Y si su vocación les indica permanecer en países como China, Irak o Paquistán, la nuestra, como comunicadores, nos indica que debemos ayudarles para que se conozcan sus historias.

Usted empezó a trabajar en la CRTN en 1991. En esa época usted hacía un programa radiofónico en ruso para los católicos y los ortodoxos de la entonces Unión Soviética...

La transmisión se llamaba «Radio Blagovest. Una llamada a la oración» y los contenidos iban desde la catequesis hasta la información religiosa. Después de la caída del Muro de Berlín, la televisión estatal rusa nos pidió que hiciéramos producciones del tipo para transmitirlas en las televisoras locales. Hoy, en Rusia, Blagovest Media transmite programas en 14 canales.

¿Ha cambiado mucho la comunicación religiosa en estos años?

El año 1996 representó un parteaguas. Antes de entonces, los productores católicos debían competir con los privados para obtener pequeños espacios en las redes nacionales. Después, la digitalización abrió las puertas del mercado de la Iglesia y las radios y televisoras católicas crecieron como hongos después de la lluvia.

Una importante posibilidad…

Y, al mismo tiempo un reto. Mediante los medios de comunicación la Iglesia tiene la oportunidad de evangelizar, pero debe encontrar recursos y personal competente para realizar programas de alto nivel. Un problema que no es fácil resolver. Y son muchas las emisoras católicas que luchan por la sobrevivencia.

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