jueves, 26 de abril de 2012

Sudáfrica. Cuando el Apartheid desafió la fe cristiana

Image
Boer (victorianwars.com)
Sudáfrica es un país con 1.219.921 km2, más pequeño que Perú y más del doble que España. Desde 1652 hubo presencia de holandeses en Sudáfrica, país habitado por distintas tribus Bantú; los holandeses controlaron las minas de oro y diamante, e introdujeron esclavos indios, indonesios, malgaches, y luego malayos, llegando a mezclarse con ellos. En 1802 Gran Bretaña domina El Cabo, llegan con ellos católicos irlandeses; los holandeses emigran hacia el norte, pasaron a llamarse “Boers” (campesinos), y su lengua afrikaans, dedicándose a la ganadería.

En 1838 los Boers derrotan a los Bantú Zulú en Blood River, ven esa victoria como voluntad de Dios contra los negros paganos; formaron los Estados de Orange y Transvaal, donde hallan oro y llegan más europeos provocando nuevas guerras, hasta 1910, cuando inicia la Unión Sudafricana, bajo P. W. Botha y Smuts que gobiernan hasta 1924, y conquistan África del Suoeste (Namibia) a los alemanes. Los misioneros de numerosas iglesias realizaban conversiones entre los Bantú desde 1860, la mayoría con sentido paternalista, considerando inmaduros e incivilizados a los negros. 

Desde 1913 se reservó para la minoría blanca (9%) el 87% de Sudáfrica; los negros solo podían realizar trabajos no cualificados, y portar pases como si fueran extranjeros. El Apartheid, iniciado en 1948 por el pastor reformado boer Daniel F. Malan, del Partido nacionalista, se inspiró en el nazismo, relegó a la minoría británica, prohibió el mestizaje y la oposición política; en 1956 detienen a 156 activistas anti-apartheid, entre ellos Nelson Mandela, del movimiento llamado Congreso Nacional Africano. 

De 1959 a 1994 había 10 batustanes o territorios donde estaban confinadas las tribus negras de Sudáfrica: Transkei (Xhosa), Venda (Venda), Bofutatsuana (Tswana), Ciskei (Xhosa), Gazankulu (Tsonga Shangaan), KaNgwane (Swazi), KwaNdebele (Ndebele), KwaZulu (Zulú), Lebowa (Sothos del norte o pedi), QwaQwa (Sothos del sur); en Namibia había otros 10 batustanes. 

Las denominaciones cristianas en muchos casos apoyaron el sistema opresor, al permitir comunidades separadas por raza, al pagar menos a los ministros negros, al colaborar en las capellanías militares, al justiciar teológica y éticamente el racismo. La Iglesia Reformada justificaba el Apartheid por la idea de la predestinación: Dios destina a unos a salvarse y vivir el bienestar (a los Boers), a otros los condena (a los Bantú); aún así desde 1881 había una iglesia Reformada para negros, y desde 1951 otra Reformada para indios. 

El Apartheid fue tolerado en Occidente porque Sudáfrica en plena guerra fría, era el mayor productor mundial de oro (55%), frente a su competencia Rusia; el 21 de marzo de 1960 en Sharpeville (Transvaal) fueron masacradas 69 personas y más de 180 fueron heridas cuando protestaban pacíficamente contra la “ley de pases”; seis años después la ONU escogió esa fecha como día contra el racismo; tras la masacre de Sharpeville, en 1961 Sudáfrica es expulsada de la Commonwealth, y Estados Unidos y Gran Bretaña le impusieron restricciones comerciales desde 1985. 

El apartheid también se practicó en la sociedad de EEUU y contra ella luchó Martin Luther King; en 1993 por cada 100.000 habitantes había 681 negros encarcelados en Sudáfrica, mientras en EEUU el porcentaje era de 3.370 negros. Las cosas empiezan a cambiar en 1960 entre el clero católico, que aunque era blanco se oponía al Apartheid, y entre el clero anglicano cuando ordenan al primer obispo negro: Desmond Tutu. 

En 1976 una manifestación pacífica en Soweto contra la imposición del afrikaans termina en una violenta represión con 575 muertos; Soweto era un gueto de un millón de trabajadores negros, a 15 km de Johannesburgo; 50.000 de ellos habían sido desalojados de la Johannesburgo en 1955, la mayoría de las iglesias y congregaciones cristianas rechazaron la masacre. De septiembre de 1989 a mayo de 1994, bajo el gobierno nacionalista de Willem de Clerk (sucesor de P. W. Botha), murieron 10.000 sudafricanos en los enfrentamientos étnicos, fue Willem quien decidió acabar el apartheid, el país tenía 33 millones de negros y menos de cinco millones de blancos. 

Mons. Hurley
Los principales líderes cristianos opositores al Apartheid fueron el reverendo metodista Seth Mokitimi (cercano a Nelson Mandela, también metodista), el Arzobispo católico Dennis Hurley, el Arzobispo anglicano Desmond Tutu y el teólogo reformado Allan Boesak; desde los 70 diversas congregaciones impulsaron la objeción de conciencia. En 1977 el Estado prohibió el Instituto Cristiano, y en 1988 bombardeó el Khotso House, sede del SACC (Consejo de Iglesias Cristianas, presidido por D. Tutu), en Johannesburgo; seis semanas después la sede de la Conferencia Sur de Obispos Católicos de África fue incendiada por agentes del Estado; el padre Smangaliso Mkhatshwa, Secretario General de la Conferencia Episcopal, fue detenido y torturado por el Estado muchas veces. 

Denis Eugene Hurley (1915- 2004) ingresó a los Oblatos de María Inmaculada en 1931; ya en 1943, siendo párroco de la Catedral Enmanuel en Durban, se opuso a la Pegging Bill, ley que prohibía a los indios adquirir tierras de los blancos; desde 1947, con 31 años, fue obispo de Durban (KwaZulu-Natal), la tercera ciudad más poblada de Sudáfrica, con mayoría Zulú (63%), presencia de indios (20%, de mayoría hindú, y también musulmanes) y minoría blanca (9%). En 1951, Hurley fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal Sudafricana; en 1952 una carta pastoral de los obispos denuncia el apartheid como “blasfemia” y “mal intrínseco”; muchos fieles católicos blancos rechazaron esa denuncia, así como la Liga Católica de Defensa que apoyaba el Apartheid. 

Hurley participó en el Concilio Vaticano II (1962- 1965), era buen conocedor de la Doctrina social de la Iglesia, por eso fundó la agencia Diakonía, y criticó los crímenes de los militares sudafricanos cometidos en Namibia en 1984. Los políticos lo llamaban el “Che Guevara eclesiástico” y los Zulú, a quienes defendía, lo llamaban el “ojos de Mamba” (de serpiente). 

Desde 1976 la Iglesia Católica abrió escuelas para todas las razas, en abierto desafío al Estado; los grupos católicos Young Christian Workers (“Juventud Obrera Cristiana”), Justice and Peace (“Justicia y Paz”) y la mayoría de las parroquias, realizaron manifestaciones y reuniones con activistas; A. Nolan criticaba el Apartheid desde la teología; en 1977 la Declaración Koinonía condenó la justificación teológica del Apartheid; en 1982 con apoyo del Consejo Mundial de Iglesias fue declarada herejía el Apartheid. Los teléfonos de religiosos activistas fueron "chuzados", a diversas Congregaciones evangélicas se les prohibió dar educación primaria a los negros Bantú por determinados años. 

Albert Nolan, dominico de descendencia inglesa, nacido en Ciudad del Cabo, defendió a su gente y en 1983 incluso rechazó ser Maestre (Superior) de su Orden para seguir trabajando en Sudáfrica; en 1985 junto a Frank Chikane, pastor y teólogo pentecostal negro, firmó como anónimo el Documento Kairós, 40 páginas donde se critica el Apartheid desde una teología contextual, que levantó polémica dentro y fuera del país, y ha servido de modelo en otros países; en 1988 Nolan escribió “Dios en Sudáfrica”; desde 1990 criticó abiertamente el Apartheid en la revista Challenge (“Desafío”). 

Para Nolan el Apartheid es una ofensa contra Dios, un pecado, un reto para la fe cristiana: “La neutralidad respecto al conflicto que enfrenta Sudáfrica hoy es mera ilusión. Y, en segundo lugar, el evangelio que predicamos no será el evangelio de Jesucristo si no tomamos partido por aquellos contra los que se está pecando, es decir, los pobres y los oprimidos” (Dios en Sudáfrica, p. 12)

En 1994 termina el Apartheid, antes de las elecciones libres, un grupo ecuménico reunido en Durban publica “The Good Society: Bible Studies on Christianity and Democracy” (La Sociedad buena: Estudios bíblicos sobre cristianismo y democracia), para educar a los fieles sobre la política. La Iglesia Católica promovió el retorno de los exiliados desde 1991 mediante el Comité de Repatriación. 

En 1994 Nelson Mandela, nuevo presidente, invita a los antiguos opresores a construir “el país del arco iris”; al formarse la Comisión de la Verdad y Reconciliación en 1995, la Iglesia Católica y Ejército de Salvación fueron los primeros en admitir sus fallas, seguidos por los Presbiterianos, la Iglesia Reformada fue la última. En 2001 la mayoría de la población era cristiana: Iglesia cristiana de Sión 11,1%, Pentecostal 8,2 %, Católica 7,1 %, Metodista 6,8 %, Iglesia reformada de Holanda 6,7 %, Anglicana 3,8 %. 

En 1992 Monseñor Hurley se jubiló y pasó sus últimos años en Durban, donde inició su lucha profética. En 2003, el gobierno de Sudáfrica le otorgó la Orden de Luthuli en plata, en reconocimiento a su vida de dedicación larga lucha por la lucha por la democracia, los derechos humanos y la justicia y para cuestionar el dogma religioso como justificación teológica del apartheid. La Iglesia Católica tiene en Sudáfrica 26 diócesis y arquidiócesis, y un vicariato apostólico; tiene unos 3,3 millones de fieles, la mayoría de las etnias Bantú: Xhosa, Zulú y Sotho, así como mestizos y descendientes de irlandeses e ingleses. 

Fuente
El informe de la Comisión de Verdad se halla en http://www.justice.gov.za/trc/report/ (en inglés) . 
García Maestro, Juan Pablo. “La gratuidad de Dios y el sufrimiento del inocente”. Trinitarium nº 7, 1998. Pp. 151- 187. 
“Honouring the burly Hurley”. The Witness, 17 de agosto de 2009. 
Kearney, Paddy. Guardian of the Light — Denis Hurley: Renewing the Church, Opposing Apartheid. University of KwaZulu-Natal Press, 1967. 254 pp. 
Mendoza, José. La Iglesia Sudafricana y el Apartheid, 2007, en http://yuyaychacuna.blogspot.it.

No hay comentarios:

Publicar un comentario