viernes, 13 de abril de 2012

¿Quién detiene el genocidio cristiano en Nigeria?

Resumen/Vaticaninsider. Bombas y tiroteos, muertos y heridos, desesperación y lágrimas. La población víctima de los ataques de los integristas islámicos en Navidad (44 muertos) y en enero (185 personas asesinadas), sigue muriendo asolada por la violencia de los terroristas integristas.

Según el arzobispo de la diócesis de Jos situada en la frontera con Kaduna, Ignatius Kaigama, “no eran necesarios los expertos americanos para prever que en Pascua habría tenido lugar un atentado en una iglesia nigeriana. La región está llena de explosivos llegados por tierra, mar y aire con el único objetivo de ser usados contra los cristianos. Y como ha declarado el presidente mismo, los terroristas están incluso infiltrados en el gobierno, en la policía y en el ejército”.

De hecho, un vehículo bomba el domingo de Pascua en Kaduna (Norte) estalló en las cercanías de una iglesia mientras se estaba celebrando una función religiosa. La secta fundamentalista Boko Haram es la posible responsable de los hechos. El último balance habla de 38 muertos y en torno a cincuenta heridos, de los cuales, al menos trece en gravísimas condiciones.

Como también serían obra de Boko Haram los tres diversos ataques que en los Estados de Yobe y de Borno, también en el Norte mayoritariamente musulmán, entre el lunes y martes de Pascua, han dejado en el campo de batalla otros siete muertos: entre ellos también tres asaltantes. Esta serie de atentados coordinados no tendría matriz religiosa, sino que sería más bien la expresión de una estrategia para desestabilizar el gobierno del presidente Goodluck Jonathan, cristiano, y así los integristas islámicos puedan conseguir su principal objetivo: la instauración de la Sharia (la ley islámica) en todo el país nigeriano.

En los Estados de Yobe y Borno, según han referido las autoridades, «fueron atacados y quemados" una comisaría de policía, un banco, un hotel y un edificio administrativo. Al mismo tiempo, fueron asesinados un político, un sargento de policía y su hija de 6 años, sorprendidos indefensos en su casa de Putiskum. En Kano, la ciudad más grande del Norte, el ejército desactivó una bomba localizada en un vehículo aparcado en pleno centro. La metrópoli fue escenario el pasado 20 de enero de una serie de ataques que provocaron 185 muertos.

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