sábado, 28 de abril de 2012

China: "La evangelización no puede realizarse sacrificando elementos esenciales de la fe"

Reunión sobre la Iglesia Católica en China
del 23 al 25 de abril de 2012.
(Foto: Aciprensa)
El Vaticano denunció el pasado 26 de abril (2012) la existencia de obispos y sacerdotes que se encuentran detenidos o sufren injustas limitaciones para cumplir con su misión apostólica en China, en un comunicado de unas tres páginas como resultado de la más reciente reunión plenaria de la comisión especial instituida por Benedicto XVI en 2007 para analizar la vida de la Iglesia católica en la China continental, que tuvo lugar del 23 al 25 de abril. 

Con respecto a estos pastores, detenidos por su fidelidad a la Iglesia, se expresó "admiración por la firmeza de su fe y por su unión con el Santo Padre. Ello, en modo especial, necesitan de la oración de la Iglesia para afrontar sus dificultades con serenidad y en la fidelidad a Cristo", indicó el texto emitido en italiano, inglés y chino. Además, advirtió que los obispos ilegítimos, (ordenados sin la aprobación del Papa), han usurpado un poder que la Iglesia católica no les ha conferido y sus acciones distorsionan la claridad del mensaje cristiano. 

La Santa Sede constata el hecho de que aún algunos sectores del régimen de Pekín insiste en imponer la voluntad de los organismos llamados "una asociación y una conferencia", cuyo objetivo es estar por encima de la autoridad de los obispos y de guiar la vida de la comunidad eclesial. Estas son estructuras fundadas hace años por el régimen comunista como parte de un intento por mantener una "Iglesia oficial", conocida también como "patriótica". 

El texto vaticano deploró que algunos de estos obispos ilegítimos han participado, en las últimas semanas, en consagraciones de otros pastores que contaban con la autorización de Roma: "Los comportamientos de estos obispos, además de agravar su posición canónica, han turbado a los fieles y a menudo han forzado la conciencia de los sacerdotes y los fieles afectados". 

"Los participantes en la plenaria siguen con atención estos penosos acontecimientos y, aunque son conscientes de las especiales dificultades de la situación actual, recuerdan que la evangelización no puede realizarse sacrificando elementos esenciales de la fe y de la disciplina católicas", añadió. Por ello, continúa, la obediencia al Papa exige la clara fidelidad de los fieles y sus pastores.

Cristianos católicos chinos (Foto: Sipse.com)

La República Popular de China y el Estado de la Ciudad del Vaticano carecen de vínculos institucionales desde 1948, cuando fueron rotos por el entonces líder comunista Mao Tse Tung, debido a que la fidelidad del clero católico al Papa de Roma, era visto (y sigue siéndolo) como una injerencia en la política interna del país. Los desacuerdos llevaron al gobierno chino a proclamar la conocida Iglesia Católica Patriótica, cuyos obispos disidentes católicos, juraron obediencia al Estado, causando así uno de los más grandes cismas de los últimos tiempos.

Los cristianos, especialmente sus pastores, que se mantuvieron fieles a la obediencia del Papa, fueron cruelmente perseguidos, encarcelados y torturados; esto generó el desarrollo de una Iglesia clandestina, al estilo de la de los primeros cristianos. Aun hoy no se sabe del paradero de muchos sacerdotes y obispos católicos.

A pesar de que la tensión ha bajado en los últimos años, especialmente por la carta dirigida a los católicos chinos en el años 2007, por Su Santidad el Papa Benedicto XVI, las relaciones entre la Iglesia y el Estado no han mejorado, la división de la Iglesia aún continúa y el gobierno sigue siendo hostil frente algunos obispos y sacerdotes que tienen la aprobación de Roma.

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