lunes, 16 de abril de 2012

Católicos filipinos luchan por la reforma social

Monseñor Broderick S. Pabillo, obispo auxiliar de Manila es el responsable del National Secretariat for Social Action- Justice and Peace (Nassa), equivalente a Caritas en Filipinas, participó en el Foro "¡Aplicar la reforma verdadera y adecuada! Justicia social para todos", de la primera semana de abril de 2012. Participaron 190 representantes de organizaciones sociales de inspiración católica, criticando la injusticia social en un país donde el 1% de la población controla todos los recursos económicos. 

Filipinas es un archipiélago formado por tres grupos de islas: Luzón, Bisayas y Mindanao; con 299.764 km2. tiene un tamaño un poco inferior a Italia y un poco superior a Ecuador, pero es más poblado que cualquier país de Europa (ocupa el puesto 12 en población mundial); su población habla 175 idiomas de origen malayo-polinesio, además de dialectos locales y la creciente influencia del inglés. 

De 1572 a 1898 España somete a España introduce la religión católica (sobre todo en las zonas bajas), siendo hoy junto a Timor Oriental los dos únicos países asiáticos de mayoría cristiana. Filipinas es el quinto país con más población cristiana en el mundo, un 80% de su población es católica, y desde 1985 la natalidad se ha duplicado por lo cual en 2011 hay 95 millones de filipinos, incluyendo unos diez millones de filipinos que trabajan en países de Asia, América y Europa. En 2010 el nuevo presidente, Benigno Aquino III prometió establecer la "Comprehensive Agrarian Rerform Program Extension with Reforms" (Carper), que contempla expropiar territorios baldíos en manos de terratenientes para entregarlos a los trabajadores, pero hasta la fecha están intactas las 383.515 hectáreas de latifundios. Incluso el mismo presidente es copropietario de latifundios como Hacienda Luisita. 

  
Mons. Pabillo (global-catholic.org)
El Foro también acogió los reclamos de los pueblos indígenas, para los cuales no se ha garantizado el respeto de sus tierras ancestrales, y varias de ellas se están entregando a las multinacionales. Los representantes de los pescadores, un sector grande e importante en el archipiélago (hay 7.000 islas), se han quejado por la destrucción de ecosistemas marinos y los permisos de pesca otorgados a empresas extranjeras. Los sectores populares de los suburbios de las grandes ciudades se han quejado de la falta de servicios públicos y el abandono estatal. 

Esta lucha de los líderes católicos por la dignidad de los filipinos muchas veces implica la muerte; hay sectores poderosos que se oponen a los cambios sociales, además de grupos guerrilleros y milicias musulmanas que gobiernan de facto en el sur en regiones de Mindanao, Palawan y Sulú, un área conocida como Bangsamoro o la “tierra de los Moros”. El sacerdote italiano Fausto Tentorio, misionero del Instituto Pontificio para las Misiones en el Exterior (PIME), trabajó desde 1970 en la parroquia de Arakan (Mindanao), una comunidad agrícola amenazada por la presencia de la guerrilla maoísta, y los intereses de una empresa minera. Dos sacerdotes italianos habían sido secuestrados y asesinados por las milicias musulmanas en 1998 y 2007.

P. Tentorio (pimephilippines.wordpress.com)
Tentorio, con 59 años de edad, fue asesinado con tras balazos el 17 de octubre de 2011, mientras se dirigía a la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de la provincia de North Cotabato (Mindanao), al sur de Filipinas, para participar en un encuentro con todos los sacerdotes de su diócesis. 

Aciprensa reportó entonces: "En su testamento, P. Tentorio dejó escrito su epitafio, que consiste en una frase del profeta Miqueas: "Hombre, te ha sido enseñado aquello que es bueno y aquello a lo que el Señor te llama: practicar la justicia, amar la piedad, caminar humildemente con tu Dios". Y especificó el material de su sepultura: madera del árbol de caoba que él mismo plantó detrás su iglesia.

En un documento destinado a sus superiores hace algunos años, el Padre Fausto explicó estar "agradecido a Dios por el gran don de la vocación misionera". "Soy consciente de que esta conlleva la posibilidad de verme involucrado en situaciones de grave riesgo para mi salud y seguridad personal, a causa de epidemias, secuestros, asaltos y guerras, hasta la eventualidad de una muerte violenta. Todo lo acepto con fe en Dios y ofrezco mi vida por Cristo y la difusión de su Reino", dice el escrito. 

Fuente
"Dan último adiós a sacerdote misionero asesinado en Filipinas", 27 de octubre de 2011, en Aciprensa.
I cattolici per la riforma sociale nelle Filippine. L`Osservatore Romano. 12 de abril de 2012. 

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