lunes, 12 de marzo de 2012

Pakistán: Las mujeres cristianas sufren una doble marginación

  
Mujeres cristianas pakistaníes.
(Foto: Vatican Insider)
¿Feliz día de la mujer?

Mientras el pasado 8 de marzo muchas mujeres celebraban su día a lo largo y ancho del orbe, conmemorando la gran contribución que ellas han hecho y siguen haciendo a la civilización humana y recordándonos que aún nos falta mucho por trabajar en pro del reconocimiento de sus derechos en las sociedades actuales, la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Pakistán -por medio de la Agencia Fides- señalaba que en su País las mujeres que pertenecen a comunidades religiosas minoritarias sufren una «doble discriminación y marginación». 

El informe, con ocasión de la "Fiesta de la mujer" titulado “La vida al margen” se basa en más de 1000 entrevistas a mujeres hindúes y cristianas de 8 diferentes distritos de Punjab y de 18 distritos de Sindh, en donde vive el 95% de las minorías religiosas de Paquistán y revela la desigualdad jurídica, los prejuicios hacia las minorías, las conversiones forzadas y la falta de atención política. Lo que a su vez demuestra que en Pakistán se hace necesario un urgente replanteamiento de las leyes que tocan la esfera religiosa y la igualdad de género.

Según el informe, el 43% de las mujeres que pertenecen a las minorías religiosas ha sufrido discriminación religiosa en su trabajo, en las instituciones de educación y en las instituciones sociales. El 76% de ellas, además, ha sufrido abusos sexuales en el trabajo, que, a menudo, es un trabajo humilde, como las tareas domésticas en las casas de los ricos burgueses paquistaníes.

La tasa de alfabetización entre las mujeres de las minorías es del 47%, muy inferior al promedio nacional del 57%: esto ha provocado una evidente repercusión en sus condiciones de vida social y en sus condiciones económicas, que las marginan de la sociedad. Un fenómeno preocupante es el de las conversiones forzadas (hay alrededor de 1.000 casos oficialmente denunciados cada año): se trata del reflejo de un prejuicio cultural según el cual las mujeres no pueden ni deben tener autonomía o, de tenerla, debe ser limitada, perjudicando significativamente su independencia, su autoestima y la libertad de decisión.

La condición de pobreza y marginación de las mujeres cristianas y musulmanas se refleja también en los niños. El Informe indica, de hecho, una tasa más alta de mortandad infantil entre las minorías cristianas, con respecto al promedio nacional: 314 muertes infantiles cada 3.050 nacimientos al año, es decir una tasa del 10,3% frente al promedio nacional que es del 8,7%. Además, «la mayor parte de los niños de las minorías se ven obligados a frecuentar los estudios islámicos por falta de alternativas apropiadas», indica el texto al hablar de la cuestión educativa, que sigue siendo crucial para que mejoren las condiciones de vida de las minorías religiosas.

La Comisión, invoca el apoyo de toda la sociedad civil y pide que el gobierno intervenga con procedimientos legislativos que equilibren la igualdad de género y los derechos de las minorías, para colmar un abismo social, económico y cultural alimentado por la discriminación religiosa.

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