lunes, 5 de marzo de 2012

India: La Iglesia de Orissa espera justicia

Fides. “La violencia dirigida contra los adivasis (pueblos tribales) y los dalits de la comunidad cristiana en Orissa viola el derecho fundamental a la vida, la libertad y la igualdad garantizada por la Constitución de la India. Los extremistas hindúes han utilizado las conversiones religiosas como un problema o una artimaña para la movilización política, instigando formas horribles de violencia y discriminación contra los cristianos en el distrito de Kandhamal”: lo afirma en un mensaje enviado a la Agencia Fides Su Exc. Mons. John Barwa SVD, Arzobispo de Cuttack-Bhubaneswar, en Orissa, hablando sobre el tema, siempre actual, de la persecución contra los cristianos.

El Arzobispo explica: “Los ataques ocurridos en Kandhamal contra los cristianos en 2008 fueron muy sonados y seguidos con una planificación atenta. La violencia incluye todos los elementos de los crímenes contra la humanidad, definidos por el derecho internacional. Los cristianos que se negaban a abandonar su fe y convertirse al hinduismo fueron brutalmente asesinados o heridos. Fueron quemadas o destruidas propiedades, hogares, instituciones oficiales, lugares de culto”.

Así quedaron las casas de los cristianos luego de un cruento
atentado de los fundamentalistas hindúes en agosto de 2008.
Foto: Barnabasaid.
En cuatro años la situación no ha mejorado, señala Mons. Barwa: “los defensores de los derechos humanos han sido objeto de ataques deliberados por su papel de asistencia a las víctimas y a los supervivientes de Orissa. Los documentos de la titularidad de propiedad han sido destruidos para bajar el nivel socio-económico de las víctimas supervivientes. Las pruebas de los ataques han sido meticulosa y sistemáticamente destruidas para hundir los procesos”.

Hoy, denuncia el Arzobispo, la comunidad soporta consecuencias terribles: “La violencia ha tenido un gran impacto en las mujeres y los niños, así como en los derechos socio-económicos y culturales de los dalit y adivasi cristianos. Continúan las amenazas de violencia sexual contra las mujeres y sus hijas, lo que aumenta la sensación de vulnerabilidad. Sobre la violencia sexual, reina el silencio, en todos los niveles: información, investigación y legalidad. No hay ningún sistema para proteger a las viudas y mujeres supervivientes a la violencia, restaurando su dignidad y verdadera libertad”.

Líderes cristianos en una marcha de protesta contra los ataques hacia los
cristianos. Foto: Sulekha.com
“El empobrecimiento de las víctimas de Kandhamal – continua el mensaje – ha tenido un impacto negativo en los niños, poniendo en peligro su equilibrio psicológico, físico e intelectual. Los niños no tienen acceso a la educación y se ven obligados a trabajar: son víctimas del tráfico de personas para trabajos forzados, explotación y abuso sexual”.

Otras cuestiones que afectan a los refugiados y al derecho al culto: “La violencia contra los cristianos ha provocado el desplazamiento a gran escala, dejando a las familias que han sobrevivido con una sensación de desarraigo. La destrucción de muchas iglesias y salas de oración ha privado a las víctimas supervivientes de su derecho a la práctica religiosa. En muchos lugares, la comunidad cristiana no es capaz de practicar libremente su fe y se reduce así a un estado en el que son ciudadanos de segunda”.

En este contexto trágico, el Arzobispo concluye: “el sistema de justicia penal es ineficaz: la complicidad de la policía y la connivencia con los atacantes durante la investigación y las acciones penales indican un prejuicio institucional contra las comunidades tribales cristianas. Las víctimas y testigos involucrados en el proceso son amenazados e intimidados porque no hay garantías de un camino seguro hacia y desde los tribunales”. 

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