jueves, 15 de marzo de 2012

Entrevista: "Más inversiones menos Islam"

Monseñor Maroun Elias Lahham,
ex arzobispo de Túnez.
(Foto: Infocatólica)
Entrevista a monseñor Maroun Elias Lahham, arzobispo de Túnez.

Por: Giacomo Galeazzi
Ciudad del Vaticano
Vatican Insider

En el nuevo Túnez la catedral de San Vicente de Paul, insólitamente abarrotada, es un grito de Libertad. A la misma hora en la cual en la basílica vaticana los 22 nuevos cardenales celebran con Benedicto XVI su primera misa, el Túnez católico transforma la despedida a su arzobispo en la petición al mundo Occidental de que no lo abandone.

Monseñor Maroun Elias Lahham, palestino de Jordania, recientemente ha sido trasladado a Amán. El Papa lo ha nombrado auxiliar del Patriarcado Latino de Jerusalén para Jordania para sustituir a monseñor Salim Sayegh, que ha dimitido por haber alcanzado el límite de edad. Monsignor Maroun Elias Lahham, que en el último año ha vivido la"primavera" tunecina mostrando siempre confianza y apoyo respecto a su desarrollo, nació en Irbid, en Jordania, el 20 de julio de 1948. Fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Es licenciado en Teología Pastoral y ejerció como vicario parroquial en la parroquia de Cristo Rey de Amán, en las misiones de la diócesis patriarcal en el Golfo, en Fuheis y luego como párroco en Madaba. Desde 1993 hasta su nombramiento como obispo fue rector del seminario de Beit Jala. Elegido obispo de Túnez en 8 de diciembre de 2005, fue consagrado el 2 de octubre siguiente y ascendido a arzobispo de Túnez el 22 de mayo de 2010.

Poco después de la última misa en la que durante siete años fue su catedral, monseñor Maroun Elias Lahham voló a Roma para mantener una serie de entrevistas en la Curia y acepto contar a "Vatican Insider" la que él llama la "transición de África del Norte". Explica: "Es un momento de incertidumbre social, económica y política".

Monseñor Lahham, ¿la revolución que ha arrancado el poder a Ben Alí ha mejorado la situación general en Túnez?

"Absolutamente sí. Todo ha cambiado para mejor. Cierto que no faltan motivos de preocupación, pero la alarma es económica y social, no religiosa. Túnez no pide y ya no necesita el Islam, sino un serio programa de inversiones que permita al país recuperarse, como fue realizado para Europa al final de la II Guerra Mundial con el plan Marshall". 

¿Le preocupa el predominio en el nuevo Túnez de los partidos de inspiración musulmana?

"Los partidos islámicos vencen porque son los únicos que están organizados. Los otros son estructuras improvisadas. Los líderes musulmanes se presentan como experseguidos por el régimen. Cuando Ben Alí gobernaba estaban en el extranjero o en la cárcel. En Túnez todos dicen: los que ahora nos están gobernando antes estaban en la cárcel o prisioneros y los que gobernaban antes, ahora están en la cárcel o prisioneros. Pero el Islam en Túnez o en Egipto no es y no puede ser el Islam integrista saudí o iraquí. Los nuevos gobiernos necesitan demostrarse dignos de crédito a los ojos del mundo y saben que solo tomando el camino de un Islam moderado pueden tranquilizar a las cancillerías occidentales y atraer inversiones".

¿Han cambiado las relaciones con Occidente?

"Cuando el Magreb estaba en manos de déspotas como Ben Alí y Mubarak, Occidente cerraba hipócritamente los ojos ante las violaciones de derechos humanos por miedo a la islamización del Norte de África y de los flujos migratorios. A cambio, los dictadores protegían a las minorías cristianas para hacerse dignos de crédito ante Occidente".

Su adiós se ha convertido en un llamamiento público de los cristianos del Norte de África a favor de la libertad religiosa de las minorías en un contexto cada vez más islamizado. ¿Está contento por su traslado a Jordania?

"Yo obedezco la voluntad del Santo Padre. Formalmente en Túnez la Constitución permite que los musulmanes se conviertan al cristianismo. Y los muchachos que han llevado a cabo la revolución tienen estilos de vida modernos, usan Twitter, Facebook, Youtube. Es necesario vigilar, pero no creo que consigan que Túnez y Egipto se conviertan en Irán y Arabia Saudí. Incluso la Santa Sede fue sorprendida por la Primavera árabe y se ha quedado callada durante mucho tiempo viendo más riesgos que oportunidades. Los cristianos se quedarán donde están, compartiendo las esperanzas y los temores del resto de la población. Los que tratan de llegar a Italia son aquellos que han perdido el trabajo, sobre todo en el sector turístico. Si les mandan a casa, intentarán volver de nuevo. También de este modo de medirá si la UE es capaz de hacer frente políticamente y culturalmente a los problemas".

En Italia algunas fuerzas políticas hacen de los rechazos de los "boat people" un manifiesto político. ¿Qué piensa?

"Es un grave error transformar instrumentalmente la inmigración en una bandera ideológica. Encuentro bastante loable por lo tanto la actitud del nuevo gobierno italiano menos agresivo y propagandístico que los precedentes ejecutivos en cuanto a la gestión de las expulsiones. Es cierto que Italia no puede acoger a todos aquellos que quieren expatriarse. Es necesaria colaboración para desarrollar el Magreb, convenciendo a los jóvenes para que permanezcan en sus países contribuyendo a su desarrollo. La juventud magrebí (tunecina, argelina y marroquí) siempre ha soñado con llegar a la orilla norte del Mediterráneo. La tasa de desempleo real supera el 20%. Y muchos de los jóvenes parados tienen un título de estudios de educación secundaria o un título universitario. Las nuevas generaciones árabes ya no soportaban la silenciosa sujeción que imponían los regímenes opresivos y corruptos. Ahora lo que quieren es desarrollo económico, político y social".

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