martes, 27 de marzo de 2012

Benedicto XVI: «La Iglesia no pide privilegios, sino libertad religiosa»

Resumen/V.I. «Volverán a ti los pecadores […] se ha de superar el cansancio de la fe y recuperar la alegría de ser cristianos, de estar sostenidos por la felicidad interior de conocer a Cristo y de pertenecer a su Iglesia». Benedicto XVI subraya estas palabras, mientras celebra la Misa bajo el sol feroz del centro de México. 

El Parque Bicentenario, que nació para celebrar los dos siglos de independencia del país, se ha convertido durante un día en una especie de Plaza San Pedro. Incandescente tanto climática como emotivamente, con una multitud inmensa de peregrinos que durmieron aquí para esperar al Papa teólogo y pastor. La Iglesia no pide privilegios, sino libertad religiosa para participar en la vida de la sociedad. La advertencia va dirigida a todos los líderes del planeta que «sufren por causa de la pobreza, de la criminalidad, la inmigración que divide a las familias».

La homilía pronunciada por el Papa en el Parque Bicentenario es un llamado enfático para que los fieles observen «muy dentro del corazón humano, especialmente en los momentos de dolor y de esperanza a la vez, como los que atraviesa en la actualidad el pueblo mexicano y también otros de Latinoamérica». Así pues, el Papa invitó a todos los hombres de buena voluntad a «promover audazmente la paz, la concordia, la justicia y la solidaridad».

El Pontífice encomendó al pueblo de México a la Virgen de Guadalupe: «que nos ayude a purificar nuestro corazón […] pidámosle también que siga acompañando y amparando a sus queridos hijos mexicanos y latinoamericanos». A todos los peregrinos que se reunieron en León, una movilización espontánea (llena de jóvenes entusiastas que se autodenominaron “la juventud del Papa” en los slogans y cantos) que conmovió y le llenó de alegría, Benedicto XVI les deseó «Que Cristo reine en sus vidas y les ayude».

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