domingo, 12 de febrero de 2012

Timor Oriental, un país construido con sangre de mártires

Solo dos países de Asia tienen mayoría cristiana, Filipinas y la República Democrática de Timor Oriental (93% católicos); Timor Oriental es un país tropical y montañoso del sudeste de Asia, que consiste en la mitad oriental de la isla de Timor, las islas vecinas de Atauro y Jaco, y también Oecussi-Ambeno, en el oeste de la isla, rodeado por Timor Occidental (Indonesia). El 15 de enero de 2012 la ACNUR (Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados) consideró viable la situación del país y abandonó su trabajo, iniciado en 1999. 

Sus habitantes son de raza malaya-melanesia-polinesia, son de varias etnias e idiomas, y popularmente se les llama mauberes; la lengua principal es el tetún, junto con el portugués. Desde el s. XVI los misioneros portugueses fueron convirtiendo a la población al cristianismo, en contraste con Indonesia, un país musulmán. 

De 1512 a 1975 la isla de Timor fue ocupada por los portugueses, los cuales explotaron la madera de sándalo (madera fina) y perdieron la mitad de la isla en 1850 bajo los holandeses; la invasión japonesa provocó la muerte de más de 40.000 timorenses en 1942; en 1975 el FRETILIN (Frente Revolucionario de Timor Leste Independiente) proclama la independencia del país pero el general Suhartu, gobernador de Indonesia, ordena ocupar Timor Oriental por 23 años (1975- 1999) con apoyo de EEUU, que vendió el 90% de las armas usadas y suponía presencia de comunistas tras su derrota en Vietnam (y tenía submarinos en la zona), Australia, que quería el petróleo de Timor Gap (zona marítima limítrofe con Australia), y Portugal, que negoció en secreto el abandono del territorio. 

Solo hasta 1960 llega a la capital (Dili) luz eléctrica, y en 1970 agua potable, alcantarillado, escuelas y hospitales, pero el resto del país siguió atrasado. Los indonesios masacraron timorenses, chinos y otros extranjeros, saquearon, violaron mujeres y las obligaron a esterilizarse; llevaron 100.000 musulmanes de Java (isla de Indonesia), prohibieron el tetún y el portugués; y destruyeron con napalm los bosques donde se ocultaban los guerrilleros del FRETILIN. El administrador apostólico Martinho da Costa Lopes protestó contra los abusos de los invasores indonesios y el Gobierno presionaba su renuncia. 

El periodista australiano John Pilger describió la dramática situación timorense en “Distant voices” (London- Sydney- Melbourne, Vintage, 1994); cuando preguntó a un soldado indonesio por qué mataban niños timorenses, éste respondió: -“Cuando limpias un campo, matas todas las víboras, tanto las chicas como las grandes” (Pilger, p. 254). Los indonesios provocaron la muerte de unas 200.000 personas, un tercio de la población (antes de 1975 eran 650.000 personas). 

En 1983 el Papa Juan Pablo II nombró al timorense oriental salesiano Carlos Felipe Ximenes administrador apostólico de Dili, en sustitución del anciano obispo Martinho da Costa. El padre de Carlos Ximenes había muerto apaleado por japoneses, por esconder a oficiales portugueses y australianos. Ximenes visitaba los poblados y comenzó así a denunciar los atropellos del ejército indonesio mediante la predicación y cartas pastorales; pero también criticaba los asesinatos y robos del FRETILIN. 

Monseñor Ximenes con Juan Pablo II
En mayo de 1989 Ximenes escribió a la ONU pidiendo un proceso de descolonización mediante un referéndum en Timor Oriental. Ximenes no recibió respuesta y tuvo varios intentos de homicidio, pues además había presión de las petroleras indonesia Petramina y la australiana ITB que en 1989 iniciaban la explotación en Timor Gap; además en 1991 llegan las petroleras Petrox, Marathon, Philips, Woodside, BHP Petroleum, Impex Shell, Sagasco Enterprise, Santas, Korea Petroelum, Pontoon, Emet, Oryx, Hardy Bridge, Nippon Oil, Chevron y Texaco. 

En octubre de 1989 Juan Pablo II visita Timor Oriental y la gente aprovecha para manifestarse a favor de la independencia, pero siguen las represiones brutales y las cacerías de opositores. En octubre de 1996 reciben el Premio Nobel de la Paz el obispo Carlos Felipe Ximenes Belo y José Ramos-Horta (uno de los líderes del FRETILIN); en 1997 Nelson Mandela visitó al líder del FRETILIN, Xanana Gusmão, que estaba en prisión. La presión mundial aumentaba, llega la crisis asiática y el general Suhartu renuncia al gobierno. 

Tras la caída en mayo de 1998 del presidente Suharto, Ximenes se entrevistó con el nuevo presidente de Indonesia, Yusuf Habibie, quien le prometió una retirada gradual pero no dio avances. Continuaron los choques y atentados entre el ejército indonesio y el FRETILIN, pero Ximenes insistía en el cese al fuego e inicio de negociaciones, así como juicio internacional a los violadores de Derechos Humanos. Milicianos indonesios intimidaban a la población pero en agosto de 1999 se vota por la independencia; entonces la represión de las milicias destruye del 70% de la infraestructura, provoca muertes y desplazamientos, y la ONU decide intervenir. 

El ACNUR abrió su oficina en el país en mayo de 1999, cuando 250.000 personas huyen hacia Timor occidental; en 2002 habían regresado 200.000 timorenses. Después del nuevo referéndum de autodeterminación patrocinado por la ONU, Timor Oriental obtuvo la total independencia el 20 de mayo de 2002. En mayo de 2002 Timor Oriental se convirtió en el primer nuevo país del siglo XXI y 191º Estado miembro de la ONU. En julio de 2004 el obispo Carlos Felipe Ximenes pide al Papa Juan Pablo II marchar a Maputo (Mozambique) como misionero.

Fuente:
McKinsey, Kitti. “ACNUR cierra su oficina en Timor Oriental después de 12 años de actividad”, 15 de enero de 2012 (ACNUR Noticias).
Álvarez, Irma. Alfa y Omega nº 178. Arzobispado de Madrid, 2006.
Devalle, Susana. Premio Nobel de la Paz 1996, para Timor oriental. México, 1996 (Premio Nobel de la Paz 1996).
Taylor, Juan G. Guerra olvidada de Indonesia, la historia ocultada de Timor del este. Londres: Zed Books, 1991.

No hay comentarios:

Publicar un comentario