domingo, 5 de febrero de 2012

Nadia Bibi por fin con su familia luego de ser secuestrada y obligada a casarse con un musulman

Nadia Bibi (Foto: Vatican Insider)
Resumen/V.I. Nadia Bibi, una joven católica que acababa de cumplir 15 años cuando en 2001 fue raptada en Paquistán y obligada a casarse con un hombre musulmán. Después de 10 años de ser prisionera, puede volver con su familia en Mariamabad (en Punjab), finalmente libre.

Desgraciadamente en Punjab hay muchísimos casos como este. Por lo menos 700 chicas cristianas y 1.800 hindúes al año son raptadas y obligadas al matrimonio islámico, según la ONG Asian Human Rights Commission.

Cuando Nadia Bibi fue raptada, sus padres a pesar de las intimidaciones y amenazas acudieron a la policía local, y esta se negó a registrar la denuncia. Al saber que su hija había sido obligada a casarse con el musulmán Maqsood Ahmed, los padres de Nadia volvieron a denunciar el hecho a la policía y lograron que se registrara un FIR (First, Information Report).

La policía se negó a arrestar al musulmán y la historia llegó hasta la Suprema Corte de Lahore. Allí, Nadia declaró a favor del marido por las amenazas en su contra y en contra de su familia. Cerraron el caso. Su se convertiría en un infierno: Maqsood le pegaba, le maltrataba y le pedía que convenciera a sus padres para que se convirtieran al islam.

En diciembre de 2011, después de 10 años, Nadia encontró el valor necesario para huir y regresar a su casa con su familia. Maqsood no aceptó la fuga de su “mujer” y, en compañía de un grupo de hombres armados, se presentó ante los padres de Nadia para llevarse a su “esposa”, amenazándoles con la muerte y con el secuestro de su hija menor.

La familia huyó y se dirigió a la Ong CLAAS (Center for Legal Ais Assistence and Settlement) que defiende a los cristianos paquistaníes. CLAAS acogió a Nadia y a su hermana en un lugar seguro y puso en marcha una nueva causa penal contra Maqsood.

Como indicó CLAAS a Fides, Nadia declaró: «Maqsood hizo mi vida miserable. Temía que me matara porque Maqsood sabía que yo no era feliz con él. Me sentía completamente impotente y estaba muy confundida. Maqsood es inhumano, arruinó toda mi vida. Ahora he recobrado la esperanza y la fe».

Muchos casos parecidos indican un problema que a menudo ignoran los gobiernos relacionados con la tradición árabe. La mujer, en estos países con cultura islámica, no tiene ninguna libertad y no hay leyes que la defiendan. Algunas ONGs internacionales han denunciado este y muchos otros casos ante las Naciones Unidas, con la esperanza de que se les reconozcan sus derechos.

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