lunes, 13 de febrero de 2012

20 años después del comienzo de la guerra de los Balcanes, los católicos siguen estando discriminados

Miembros del AIN en una reciente
visita a Bosnia (Foto: AIN)
AIN. Así lo ha manifestado Anton Maric, sacerdote y ecónomo de la diócesis de Banja Luka, en una visita a la asociación católica internacional «Ayuda a la Iglesia Necesitada». Los territorios que fueron expropiados a la Iglesia no se devuelven; en algunas parroquias, las familias católicas han de esperar durante años a que les llegue la electricidad, mientras que otras las reciben de inmediato. Los sacerdotes no reciben asistencia médica, a pesar de que el Vaticano y Bosnia y Herzegovina celebraron el Tratado correspondiente. 

Según datos aportados por la Conferencia Episcopal de Bosnia y Herzegovina, antes del estallido de las hostilidades en la antigua Yugoslavia, vivían 835.170 católicos en Bosnia y Herzegovina; en 2010 ya sólo eran 441.301 fieles. 

Declara el párroco Anton Maric: «En mi parroquia de Simici, al noreste de Banja Luka, había entonces entre tres y cuatro mil católicos; hoy en día son 200». Durante la guerra murieron miles en Bosnia y Herzegovina; la mayoría huyó de la guerra y no han vuelto porque no ven ninguna perspectiva para ellos y sus familias. 

«Ayuda a la Iglesia Necesitada», que se financia exclusivamente por donativos de particulares, apoya a personas del ámbito eclesial que ayudan a otras. Cada año se financian al menos 5.000 proyectos, principalmente al servicio de la pastoral. Para Ayuda a la Iglesia Necesitada, la libertad religiosa es una prioridad, y desde su fundación en 1947, la Asociación se identifica con la defensa de los cristianos oprimidos y perseguidos. Cada dos años, la Asociación publica un Informe sobre libertad religiosa en el mundo y un informe sobre la persecución de los cristianos a escala internacional.

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