sábado, 28 de enero de 2012

Santa Inés, Patrona principal de la Orden Trinitaria

Santa Inés, lienzo en la Basílica
de vía Nomentana en Roma.
28 de enero

Esta jovencita, dio su vida por Cristo en Roma, en la segunda mitad del siglo III o a principios del siglo IV. Su vida está entretejida con muchas leyendas, que coinciden en decir que era hija de padres ya cristianos, cuando aún se perseguían a estos, sin embargo había sido entregada en matrimonio a un pagano. El rechazo al mismo habría sido la causa de su muerte. Cómo se llevó a cabo el martirio, es más difícil de señalar, pues aquí las leyendas no se ponen de acuerdo, una señala que fue quemada viva y la otra que fue decapitada. Lo verdaderamente importante, es que sobre su tumba se señala que fue mártir de Cristo, pronto los cristianos la venerarían como tal y la hija de Constantino (Constantina) le erigiría una basílica a mediados del siglo IV. Su fiesta se celebra el 21 de enero y sería tan importante que llegó a tener octava.

Visión de San Juan de Mata, en
la fiesta de Santa Inés segundo.
Fue el día 28 de enero, en la octava de Santa Inés, conocido como "Santa Inés segundo", cuando San Juan de Mata, celebró su primera Eucaristía, y en ella "vio la Majestad de Dios y a Dios que asía en sus manos a dos hombres con cadenas en los tobillos..." que le inspiraría a fundar la Orden de la Santa de la Santa Trinidad y de los Cautivos, para el servicio de la caridad y de la redención de aquellos hombres que por causa de su fe, eran privados de su libertad. En recuerdo a ese acontecimiento, Santa Inés es venerada como Patrona Principal de la Orden.


Urna con las reliquias de las Santa, en
la Basílica de Vía Nomentana en Roma.
Santa Inés, una joven intrépida que confiesa su fe delante de los jueces, sin temor a las torturas ni a la muerte, pues en Cristo haya todo su consuelo, se convertiría para muchos cristianos en un símbolo, de que la fe triunfa por encima de aquellos que quieren sofocarla. Quizá los primeros redentores de cautivos, que no llevaban más espada que el Evangelio de sus vidas, vieron en ella una heroína, ejemplo para aquellos cristianos que a causa de las cadenas y las presiones de los enemigos de la fe en Cristo, estaban a punto de perder el preciado don de la fe.

La joven mártir se sentía consolada -en medio de las tribulaciones- por el amor de Dios, es el mismo consuelo que reciben los redentores de ayer y de hoy para consolar a aquellos que se encuentran atribulados. Con la esperanza puesta en Dios Trinidad, al saberse amados por él, la mártir Inés, los redentores, los redimidos y aquellos que aún padecen el yugo de la persecución, cantarán juntos: "al que deseábamos ya lo vemos; al que esperábamos, ya lo poseemos; estamos unidos en el cielo con aquél que amábamos ardientemente en la tierra".

Oración
Oh Dios, que nos alegra con la fiesta anual de Santa Inés, virgen y mártir, a la que hoy veneramos como patrona: concédenos la ayuda de sus méritos a los que hemos sido iluminados con el ejemplo de su virginidad y de su fortaleza. Amén.

Fuentes
REPETTO, J., "Santa Inés, virgen y mártir", en: Nuevo Año Cristiano, Madrid, 2000.
HERNÁNDEZ, J., "Santa Inés, Patrona Principal de la Orden Trinitaria", Roma, 2003.
Propio de la Orden de la Santísima Trinidad, Córdoba-Madrid, 2000.

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