domingo, 15 de enero de 2012

República Checa reconoce compensación a la Iglesia por las expropiaciones del comunismo

Vista general de Olomouc (República Checa)
Resumen/R.D. El Gobierno checo aprobó el pasado 11 de enero un proyecto de ley para compensar a la Iglesia católica y a las protestantes por los bienes que el régimen comunista de la antigua Checoslovaquia les confiscó, entre 1948 y 1989.

Además de la devolución de bienes inmuebles, la cifra que se menciona es de 2.300 millones de euros, que se transferirán a la Iglesia católica (principalmente) y a otros dieciséis credos cristianos más, por un periodo de treinta años a partir de 2013. Las iglesias recuperarían el 56% de sus bienes incautados por el régimen comunista, que fue derrocado durante la Revolución de Terciopelo en 1989. Cuatro años después, en 1993, el país se dividió en dos repúblicas independientes: la checa y la eslovaca.

Las negociaciones entre el Estado y la Iglesia han durado nada menos que 20 años, puesto que ya en la época democrática también el nuevo poder se resistía a hacer justicia. Pero el oprobio era patente. Con el respaldo de Moscú, en 1948, comenzó en Checoslovaquia un régimen duramente represivo contra la Iglesia. Las publicaciones católicas fueron prohibidas, las editoriales católicas confiscadas, las escuelas católicas cerradas. El Vaticano fue declarado enemigo público número uno. Echaron al nuncio. En 1950 encerraron a los religiosos en «monasterios de concentración», acusados de espiar para el Vaticano. Fueron encarcelados los sacerdotes y los obispos, y condenados a largas penas de prisión en procesos apañados. En el monasterio de Zeliv, internados, tuvieron que realizar trabajos forzados.

El actual Gobierno tripartito ha aprobado el proyecto de ley, que deberá ser sancionado ahora por el Parlamento, donde la coalición gobernante tiene una mayoría de 115 escaños de un total de 200. El primer ministro, Petr Necas, es de centro-derecha y sigue una política ortodoxa de ajuste fiscal. La no restitución habría sido una mala señal para la credibilidad del país.

Actualmente, la República checa, con una población de 10,5 millones de personas, es un país mayoritariamente secularizado. En un censo realizado en 2011, 3,6 millones de checos se declararon sin religión, y casi 5 millones no respondieron a la pregunta sobre su credo. Algo más de un millón se declaran católicos y unas 700.000 personas más sostenían que creían en Dios sin pertenecer a ninguna Iglesia.

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