sábado, 14 de enero de 2012

¿Por qué Occidente calla ante la persecución religiosa en China?

Los obispos James Su Zhimin y Cosme Shi
Enxiang, han pasado la mayor parte de su vida
en las prisiones del régimen chino.
Informe/COPES. Los obispos James Su Zhimin y Cosme Shi Enxiang han pasado la mayor parte de su vida en prisiones chinas, 40 y 50 años respectivamente. Su delito es guardar fidelidad al Papa y resistirse a ingresar en la Asociación Patriótica, un instrumento de control del régimen comunista. Desde su último arresto, en 1997 y en 2001, el Gobierno se niega siquiera a indicar su lugar de detención. De ahí el desasosiego entre los católicos, porque no sería la primera vez que un obispo muere en prisión tras ser torturado.

El problema es que en Occidente, a muy pocos parece importarles esta brutal persecución. La detención del abogado y Premio Nóbel de la Paz Liu Xiaobo desencadenó una oleada de protestas contra Pekín. Fue una reacción muy positiva que se echa en falta en estos otros casos. Los medios apenas hablan, por ejemplo, del célebre abogado cristiano Gao Zhisheng, insobornable defensor de minorías perseguidas, de quien tras 20 meses en paradero desconocido, las autoridades acaban al menos de confirrmar que sigue vivo. Su caso es muy similar al del abogado cristiano y ciego Chen Guangcheng, en prisión desde hace 4 años, por su denuncia de los abortos forzosos en China. 

Ni ellos ni los dos obispos en cárceles desconocidas, deberían pasar un minuto más en prisión. Para ello, sería de gran ayuda que Occidente se plantara ante el régimen chino, y dejara de mirar para otro lado cuando se persigue y asesina a los cristianos.

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