miércoles, 11 de enero de 2012

«No escaparemos: esta es nuestra patria»

   
Cardenal Anthony Olobunmi,
Arzobispo de Lagos-Nigeria.
Entrevista de Vatican Insider al Cardenal Anthony Olobunmi Okogie, arzobispo de Lagos, sobre la situación de los cristianos en Nigeria, tras las continuos atentados por parte del grupo fundamentalista islámico Boko Haram, que han cobrado la vida de poco menos de cien personas en las últimas semanas.

Por: Giacomo Galeazzi

Eminencia, ¿se esperaba una explosión de violencia de este tipo?

Es una situación trágica; desde hace tiempo la situación es grave, pero nunca había sucedido que los terroristas de Boko Haram lanzaran un ultimátum para nosotros los cristianos, para inducirnos a dejar el norte de nuestro país. No tengo pruebas para sostener que tengan ayuda extranjera, pero no se puede negar que la amenaza ha aumentado con respecto al pasado. Seguramente, pero no lo lograrán sus objetivos. La Iglesia nigeriana es fuerte y vital, no se dejará intimidar y, como Jesús en la Cruz, está lista para atestiguar la propia fe hasta el sacrificio extremo.

¿Todavía existe la libertad religiosa en Nigeria?

Sí, a pesar de que aumente la alarma entre tantos cristianos que, desde siempre, viven en el sur de la federación. Sobre todo no sienten la protección del Estado, que, por miedo o complicidad con algunos sectores, no se opone adecuadamente a los terroristas. Con los auténticos fieles musulmanes no tenemos problemas de convivencia. Los terroristas están instrumentalizando la religión para obtener poder. Es evidente, desgraciadamente, el fracaso de las autoridades en la protección de los ciudadanos cristianos del norte.

¿Por qué no les protege el gobierno?

Las autoridades saben quiénes cometieron las masacres porque los terroristas de Boko Haram reivindicaron públicamente los atentados. Solamente arrestando en poco tiempo y condenando a los responsables de la muerte de personas inocentes, el gobierno podrá volver a conquistar la confianza de la gente. Hasta ahora las autoridades no han demostrado que pueden garantizar la seguridad de los ciudadanos con respecto a los desafíos del grupo terrorista islamista. Y permanecen sin castigo crímenes atroces.

Iglesia de Santa Teresa, bombardeada el pasado
día de Navidad.
¿Los musulmanes del norte quieren dividirse del sur, de mayoría cristiana?

No, la situación está mucho más articulada de lo que pretenden hacer creer los terroristas. Los dirigentes del Islam nigeriano declararon que los terroristas de Boko Haram representan una astilla enloquecida que pone en peligro los intereses de toda la nación y, por lo mismo, dañan a los mismos musulmanes pacíficos que representan la mayor parte de la población y que viven pacíficamente mezclados con los cristianos. A las Iglesias devastadas por los ataques han venido delegaciones musulmanas para mostrar su solidaridad. El diálogo es el antídoto contra el veneno del terrorismo. No responderemos a la violencia con violencia. El Evangelio habla muy claro».

Estos atentados coinciden con un momento muy difícil para Nigeria...

El desempleo y la pobreza afectan al país. Los precios han llegado a las nuves y el proyecto de una sistemática limpieza étnico-religiosa en el norte permite que los terroristas se refuercen en una situación de inestabilidad política. Recientemente la Iglesia nigeriana expresó su oposición a la propuesta del gobierno federal, mediante el Central Bank of Nigeria, de aprobar la creación de un banco islámico en el país, como parte de un esquema para transformar al país en un estado islámico y para subyugar a los cristianos de Nigeria. Somos un estado laico, cuyos ciudadanos deben ser sensibles a las creencias religiosas de los demás. La secta radical de Boko Haram no quiere la convivencia pacífica que es la base de la federación. Pero la islamización forzada no logrará prevalecer.

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