sábado, 14 de enero de 2012

Los obispos venezolanos piden a Chávez que abandone "fórmulas totalitarias"

Monseñor Ubaldo Santana en su participación
en la asamblea.
Resumen/E.U. El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), monseñor Ubaldo Santana, Arzobispo de Maracaibo, ofreció ayer el discurso inaugural de la 97 asamblea plenaria ordinaria que reúne a las autoridades de la Iglesia católica de todo el país en su sede. Lo cuenta Elvia Gómez en El Universal.

Esta semana saldrán de ese grupo las nuevas autoridades. Ayer, Santana estuvo acompañado por el nuncio apostólico, monseñor Pietro Parolin, el cardenal Jorge Urosa y demás miembros de la directiva de la CEV: monseñores Baltazar Porras, Roberto Lückert y Jesús González De Zárate, así como por unos 50 prelados.

También intervino el nuncio, monseñor Parolin quien instó a observar el 2012 "con actitud de vigilia y lucidez y de confianza y sólida esperanza, que no soslaya ni se deja vencer por el conflicto". Citó un pasaje bíblico del profeta Isaías: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande. A los que habitaban en un país de sombras una luz les brilló". El representante del Vaticano en Caracas resaltó en una intervención de 18 minutos, el papel de los jóvenes y citó a Juan Pablo II: "Los jóvenes son la esperanza del mundo y de la Iglesia". Teniendo nuestro país una población muy joven, Parolin aseveró que "hay esperanza para Venezuela".

Hugo Chávez, Presidente de Venezuela.
Monseñor Santana en su intervención abordó temas del acontecer mundial y nacional. Se paseó por la globalización, el movimiento de los "indignados", la "primavera árabe", el éxodo de los jóvenes venezolanos, el problema de la violencia delictiva -"una especie de guerra civil camuflada"- hasta la salud del presidente Hugo Chávez. También detalló la situación de la Iglesia venezolana.

Santana instó a hacer una correcta lectura de los fenómenos mundiales y de los errores del pasado y copiar paradigmas como "la alternabilidad en las jefaturas de gobierno, abandono de fórmulas totalitarias, construcción de democracias sociales y participativas". 

Sobre "la espiral de la violencia que mantiene aterrorizados a los venezolanos" y "deja centenares de cadáveres", el prelado acusó a "las bandas de delincuentes callejeros, atracadores, pranes, sicarios, capos de mafias, uniformados con chapas de seguridad, narcotraficantes, corruptos enquistados en organismos oficiales y privados, grupos irregulares, macrocontrabadistas de los productos de la cesta básica y de la gasolina" de controlar al país al punto de que "su solución rebasa las posibilidades y competencias del Gobierno". El presidente del Episcopado pidió "desarmar a la población civil, luchar más frontalmente contra el narcotráfico y limpiar de corruptos los estamentos públicos". Abogó por una acción conjunta para "salir de tan agobiante laberinto".

"Es indispensable que los venezolanos abandonemos atrincheramientos y divisiones y nos pongamos a trabajar juntos en la elaboración de un proyecto integral y consensuado de país". Habló del aumento de la conflictividad y de las protestas, "reclamos que no han recibido la respuesta esperada y han sido reprimidos con brutalidad". También criticó "los numerosos y seguidos procesos electorales" que alejan a los gobernantes de sus obligaciones. Santana exigió "pacífica pero enérgicamente" que "los políticos oigan más al pueblo" y formuló el deseo de "señales positivas que favorezcan la tolerancia (...) un mayor respeto hacia la Iglesia, su pastores y sus lugares de culto".

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