viernes, 30 de diciembre de 2011

Uzbekistán está ganandose un lugar en la clasificación de los países hostiles a las religiones

Resumen/V.I. Aunque la lista de los países más hostiles hacia la libertad de cultos la sigue encabezando Corea del Norte y China, seguramente las prospectivas de avance en la «lista negra» para Uzbekistán son reales. El episodio más clamoroso fue la ausencia del patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Kirill, que hubiera debido presentarse en Tashkent para celebrar los 140 años de vida de la Iglesia ortodoxa en el país, pero que no pudo hacerlo porque las autoridades bloquearon la iniciativa. Las ceremonias en Tashkent para la celebración se realizaron de todos modos, pero ni Kirill ni ningún otro prelado proveniente de Moscú pudieron estar presentes.

La televisión estatal uzbeka a menudo transmite programas que fomentan la intolerancia hacia quien quiere ejercitar el derecho de culto o de religión, según algunas fuentes de defensa de la libertad religiosa, como Forum 18. Por ejemplo, un programa titulado «En las garras de la ignorancia» fue transmitido antes de la cobertura en vivo del campeonato europeo de fútbol del 2008, en modo de garantizar una audiencia excepcional. Ese programa, según fuentes locales, volvió a los fieles de las minorías religiosas «temerosos de salir a las calles en las que vivían».

Las autoridades de Angren, una ciudad situada a 110 km al este de la capital, Tashkent, exhortaron a las comunidades religiosas locales a no involucrarse en un no mejor especificado «proselitismo» y «actividades misioneras», así como no permitir que los niños y los jóvenes participen de las reuniones de oración. El vicejefe de la administración de la ciudad proclamó esta advertencia durante una reunión, frente a los representantes católicos, rusos ortodoxos, presbiterianos, adventistas y baptistas. Se encontraban presentes solo los representantes de las confesiones «registradas», es decir, aquellas a las que el Estado les permite más o menos existir.

Así es, porque cada género de actividad religiosa no registrado constituye una ofensa criminal, en contra de los acuerdos internacionales sobre los derechos humanos que Uzbekistán ha suscrito. No menos peligroso es tener libros o material religioso. Durante una de estas redadas, la policía confiscó aproximadamente 100 libros cristianos, entre los cuales dos biblias, un diccionario bíblico, una enciclopedia bíblica en ruso, un nuevo testamento en uzbeko, 30 DVD en idioma uzbeko de la película Jesus Film (una vida de Cristo), una cinta de película sobre el Evangelio de Juan y un ordenador portátil. El responsable será acusado de producción, importación y propiedad de material religioso ilegal, y podrá ser pasible de una multa equivalente a entre 50 y 150 salarios mínimos mensuales.  Fin.

Fuentes

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