lunes, 19 de diciembre de 2011

"Pena de muerte" a la Organización de los Estados Unidos, encargada de velar por la libertad religiosa en el mundo

No hacía mucho se comentaba sobre el posible cierre de la "United States Commission on International Religious Freedom"  (Uscirf), encargada de vigilar la libertad religiosa en el mundo, cuyos informes anuales, mostraban el crecimiento de la persecución religiosa en muchas partes del planeta.  Menos donaciones y más gastos serían la causa del cierre.

Sus declaraciones eran temidas por todos los gobiernos no democráticos de todo el planeta. Durante muchos años, sus evaluaciones independientes sirvieron como una brújula en el Departamento de Estado de los Estados Unidos y en muchas otras sedes diplomáticas. Pero la crisis económica también ataca a los “guardianes” de los fieles, a los que están al pie del cañón para denunciar los abusos y a los que proclaman la libertad religiosa internacional como derecho humano fundamental, cada vez más amenazado en muchas regiones del mundo. Menos donaciones y costos elevados, por ello se ha visto obligada a cerrar sus puertas la comisión estadounidense que se ocupaba de la libertad religiosa a nivel internacional (Uscirf), que apenas hace siete meses había lanzado la alarma ante las persecuciones contra los cristianos del tercer milenio globalizado. 

Desde Myanmar hasta Venezuela, la comisión monitoreaba constantemente las naciones «riesgosas». Ahora, sin las escrupulosas y objetivas evaluaciones de la Uscirf, la libertad religiosa correrá cada vez más peligro, mientras un tercio de la población mundial vive en naciones en las que hay graves restricciones de las creencias y de las prácticas religiosas.

Los cristianos (el grupo más perseguido) sufren restricciones a su libertad religiosa en 130 países (117 de los cuales son musulmanes), los hebreos en 75 y los budistas en 16. «¿No hay acaso muchas situaciones en las que, desgraciadamente, el derecho a la libertad religiosa se niega? Este derecho del hombre, ¿no es acaso violado o puesto en discusión a menudo?», se preguntaba el Papa durante la última audiencia con los miembros del Cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede. El Papa hizo referencia a los países en los que es importante «la pluralidad y la tolerancia, pero en los que la religión sufre una marginación creciente». Y envió un llamado a las autoridades de los países del Medio Oriente y a los «dirigentes religiosos musulmanes», que deben «actuar para que sus conciudadanos cristianos puedan vivir con seguridad». El Papa también habló de la «urgente necesidad para los gobiernos de la región de adoptar, a pesar de las dificultades o de las amenazas, medidas eficaces para la protección de las minorías religiosas». Y no es suficiente «una proclamación abstracta de la libertad religiosa». 

El Papa Benedicto XVI también citó los casos de China y Cuba. «Mi pensamiento –dijo– se dirige de nuevo hacia la comunidad católica de la China continental y hacia sus pastores, que viven un momento de dificultades y de prueba. Por otra parte, querría dirigir una palabra de ánimo a las autoridades de Cuba, país que celebró en 2010 setenta y cinco años de relaciones diplomáticas ininterrumpidas con la Santa Sede, para que el diálogo que se ha instaurado felizmente con la Iglesia se refuerce y se extienda todavía más».

En mayo, la Uscirf había entregado a la opinión pública internacional un inquietante y minucioso cuadro de la situación de la libertad religiosa en el planeta. Pero nadie podía imaginar que el Informe de 2011 habría sido el último de su historia. Hace siete meses, como cada año, el observatorio estadounidense sobre las violaciones en contra de la libertad religiosa de los creyentes había atraído la mirada de los medios de comunicación del planeta, al fotografiar el estado de salud de la libertad religiosa. 

La entidad, suscitó preocupación por la “primavera árabe” el hecho de que se incluyera Egipto en la lista de los países «de particular preocupación» (es decir, «countries of particular concern», CPC). Los países de la lista CPC son los que han cometido sistemáticamente graves violaciones de la libertad religiosa. Además de Egipto, estan: Birmania, China, Eritrea, Irán, Irak, Nigeria, Corea del Norte, Paquistán, Arabia Saudita, Sudán, Turkmenistán, Uzbekistán y Vietnam. «En el caso de Egipto, han aumentado dramáticamente, desde la última edición del informe, los casos de violaciones graves de la libertad religiosa llevadas a cabo o toleradas por el gobierno, incluidas violencias y asesinatos en contra de los cristianos coptos y de otras minorías religiosas», según el presidente de la Uscirf, Leonard Leo. Estas violencias continuaron hasta la renuncia del presidente Honsi Mubarak. Durante años, el gobierno egipcio permitió la discriminación en contra de las minorías religiosas, segín el informe. Además, los medios de comunicación (en manos del estado) han usado constantemente contenidos degradantes para afectar la imagen de los hebreos. La discriminación en contra de los coptos es evidente, si se observa la clase dirigente, según el informe. En los altos rangos de las fuerzas armadas, de hecho, la presencia de los cristianos coptos es mínima. Tan solo un gobernador (de 28) y un parlamentario (de 454) son cristianos, mientras que no hay ningún rector o decano universitario que lo sea; los jueces coptos son poquísimos.

En la sección del informe dedicada a las violaciones más graves cometidas en los CPC, el gobierno birmano aparece como uno de los «peores violadores de los derechos humanos del mundo». Las autoridades vigilan a todas las organizaciones religiosas y usan la violencia contra sus líderes y sus comunidades, sobre todo enttre las minorías étnicas. Las víctimas acuden a los monasterios budistas, a las mezquitas, a las iglesias domésticas protestantes o con las minorías étnicas para pedir ayuda. 

Por otra parte, el informe acusa China de graves restricciones de las actividades de las organizaciones religiosas no oficiales o de los grupos considerados por las autoridades como una amenaza a la seguridad nacional. En particular, los budistas tibetanos y los uigures islámicos viven bajo una estricta vigilancia, y el gobierno, entre otras cosas, vigila la selección del clero, prohíbe las reuniones religiosas y restringe la distribución de sus textos religiosos. La Uscirf estima que los protestantes no registrados que han sido encarcelados o que están en arresto domiciliario son más de 500. El informe también cita los datos de la Executive Commission on China, instituida en el seno del Congreso estadounidense: por lo menos 40 obispos católicos estarían en la cárcel, detenidos o desaparecidos. El informe observa que los esfuerzos del gobierno para controlar a la Iglesia católica se han intensificado durante el año. Dos medidas fueron la ordenación de un obispo sin la aprobación del Vaticano y la elección de obispos, sin el consentimiento de Roma, en puestos de responsabilid en la Iglesia patriótica reconocida por el gobierno. Pekín, además, prohíbe todavía que el clero católico se comunique con el Vaticano, según indica el informe.

Fuentes

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