miércoles, 21 de diciembre de 2011

La libertad en China aún está bajo amenaza

Informe de una ONG a Asia News sobre la situación de los Derechos Humanos en China:

Por: Mauro Pianta

El mundo celebra el Día internacional de los Derechos Humanos, pero en China hay poco que festejar. Lo confirma el informe del Chinese Human Rights Defender, una ONG que monitorea la situación de los derechos humanos en el “celeste imperio”. La información no deja lugar a dudas: activistas encarcelados, torturas y amenazas en contra de los que trabajan a favor del respeto de los derechos humanos en el país. 

La situación es dramática en cuanto a la libertad religiosa: sacerdotes arrestados, obispos desaparecidos, revisiones y control de los ritos y de las ordenaciones episcopales, además de la violencia contra los protestantes, musulmanes y budistas. El año 2011 ha estado caracterizado por las “desapariciones forzadas” y por detenciones ilegales, nuevos instrumentos con los que el régimen comunista hace callar a los que se le oponen.

Según los datos de la ONG, citados por AsiaNews, el peor momento tuvo lugar durante la “Represión del jazmín”, la campaña en contra de los disidentes que desencadenó Pekín entre febrero y junio, con la intención de detener las posibles “revoluciones de los jazmines” en China, semejantes a las que tuvieron lugar en los países árabes. Además, nació la intención de introducir una nueva norma en el Código penal chino que legalizaría las desapariciones forzadas.

La “legalidad” de las desapariciones se convirtió en ley el 30 de agosto, cuando las autoridades publicaron los enmendamientos al Código de procedimientos penales. Hoy, pues, es legal llevar a cabo desapariciones forzadas. «Las autoridades –escribe AsiaNews– pueden encerrar a una persona en un lugar secreto sin informar a la familia o al mundo exterior, hasta el grado de que no se sabe si una persona ha desaparecido para siempre». 

Después de que fueron aprobadas estas normas, desaparecieron Teng Biao, Li Heping y Wan Yanhai, todos ellos comprometidos con la democracia y con el respeto de los derechos humanos. Antes de ellos el abogado y activista Gao Zhisheng había desaparecido en la nada. Durante la “represión del jazmín” desaparecieron, por lo menos, 24 activistas; entre ellos: Tang Jitian, Jiang Tianyong, Gu Chuan, Li Hai y Ai Weiwei. Algunos de ellos fueron retenidos durante semanas, otros durante meses. Todos ellos, que ahora están libres, hablaron de torturas físicas y mentales durante la detención.

Entre las desapariciones hay que recordar las de dos obispos católicos, mons. Jacobo Su Zhimin de Baoding, 80 años, y mons. Cosma Shi Enxiang de Yixian, 88 años, que están aislados en un lugar desconocido. ¿Cuál es su culpa? No quisieron renegar de su comunión con el Papa y con la Iglesia de Roma.

Renee Xia, director internacional de la Ong, comentó a AsiaNews: «Mientras se cierra un año de dolorosas violaciones de los derechos humanos, queremos animar a los activistas chinos y a los ciudadanos comunes a que sigan luchando, con su coraje, por la libertad. Pedimos la liberación del Nobel de la Paz Liu Xiaobo e invitamos al mundo a condenar la hipocresía del gobierno chino en relación con los derechos humanos».

Justamente hoy (el 10 de diciembre de este año, cuando se celebraba el día internacional de los derechos humanos), algunas personas fueron arrestadas en Pekín, en donde trataban de llegar a la sede de la ONU para presentar algunas peticiones. La policía cercó desde el exterior la sede de la organización y cargó contra las personas, que fueron arrestadas a bordo de un autobús. Es el camino chino hacia los derechos humanos.

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