martes, 27 de diciembre de 2011

¿Dónde se esconde el secreto de la felicidad de los perseguidos?

Por: Amparo Latre

Fragmento/A&O. Teresa García se pregunta cómo pasará la Navidad Sobita, una mujer que le contó, entre lágrimas, la amenaza que sufrió por parte de extremistas hindúes. Hace ya tres meses de su viaje con Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) al corazón de la persecución de los cristianos en la India, pero los recuerdos siguen vivos. El viaje supuso para ella un descubrimiento en varios sentidos. El primero, el contacto con una cultura y unas tradiciones muy diferentes a las suyas. El segundo, comprobar que esas diferencias, en ningún momento, le hicieron sentirse distante de los católicos de allí: «Mientras caminaba bajo un paraguas junto a dos católicas y un bebé, experimenté la proximidad entre los que nos reconocemos hermanos e hijos del mismo Padre», cuenta.

Teresa se acordará siempre de Sobita y de su familia, de sus vecinos refugiados, de los leprosos y de las seis Misioneras de la Caridad que les han enseñado que, aunque pertenezcan a la casta de los intocables, a los ojos de Dios son tan dignos como cualquier otro. «Lo extraordinario en aquellas personas era sinónimo de sencillez, de humildad, de entrega, del deseo de agradar desde lo más pequeño», dice.

Aterrizar le ha costado, porque ni puede, ni quiere olvidar. Se siente una afortunada al poderse dedicar, también desde España, a dar a conocer la realidad de los cristianos de la India y a recaudar fondos para mejorar sus condiciones de vida, a través de la Campaña de Navidad, que AIN desarrolla en colaboración con la Cadena Cope.

Intentará hacerlo sin agobios, al modo indio: «Acostumbrada a vivir en una prisa constante, en un Occidente en el que pretendo que los minutos y los días den de sí más de lo que marcan el reloj y el calendario, en India fui capaz de saborear la calma. Aquellos hombres y mujeres me mostraron que la serenidad no está reñida con la eficiencia».

Quizás ese saber aguardar ayude a los católicos perseguidos a mantener la esperanza y a confiar en el futuro. ¿Cómo es posible que, a pesar de tanto sufrimiento, sean capaces de transmitir tanta alegría? ¿Dónde se esconde el secreto de su felicidad? «Estos interrogantes surgieron ya durante mi primer día en la India -explica Teresa-, pero no fue hasta el final del viaje cuando vi claramente cuál era la razón. Han optado por seguir el camino que Jesús les ha marcado y Dios no les va a dejar solos».

Sobita, los niños, los enfermos de lepra y las religiosas y sacerdotes seguramente recibirán el Nacimiento de Jesús con sencillez y con la alegría de tener la certeza de que la Esperanza que da sentido a sus vidas nace de nuevo. Teresa García cierra los ojos y pide un deseo para Navidad: «Ojalá que las celebraciones, los regalos y las comidas abunden en su justa medida para no distraer la atención de lo que realmente importa en estos días».

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