viernes, 23 de diciembre de 2011

Beatificaron 23 mártires españoles que murieron perdonando a sus verdugos

Los 23 nuevos beatos.
Resumen/Aciprensa. El Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, beatificó el pasado sábado 17 de diciembre a 23 mártires en Madrid (España) asesinados por odio a la fe durante la Guerra Civil, y que además perdonaron a sus verdugos antes de morir. Se trata de un laico y 22 miembros Oblatos de María Inmaculada.

Los Oblatos abrieron un seminario en Pozuelo de Alarcón en 1929, lo que nunca fue bien visto por las filas anticlericales del lugar que tenían como objetivo a los "frailes". En los primeros meses de 1936 la tensión era intensa y todos los fines de semana los jóvenes marxistas que se reunían en el lugar llamado Fuente de la salud, cerca al convento, gritaban en sus puertas: ¡muerte a los padres!.

El 22 de julio, a las 3:00 p.m. un grupo de milicianos, armados con escopetas y pistolas, atacó el convento. La primera cosa que hicieron fue arrestar a los religiosos que eran 38, reduciéndolos en una sola sala para vigilarlos, con las armas apuntándoles. Luego los milicianos comenzaron a buscar en el convento para buscar armas. pero solo encontraron cuadros religiosos, imágenes, crucifijos, rosarios y ornamentos sacros. El 24 de julio, hacia las 3 o 4 de la mañana, ocurrieron las primeras ejecuciones. Sin interrogatorios, sin acusaciones, sin juicios, sin defensa, llamaron a siete religiosos separándolos del resto del grupo, eran Juan Antonio Pérez Mayo, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Juan Pedro Cotillo Fernández, Pascual Aláez Medina, Francisco Polvorinos Gómez, Juan González Lorente. En este primer grupo fue fusilado también un laico, Cándido Castán, conocido católico de 42 años, casado y con dos hijos.

El 25 de julio, los que quedaban fueron liberados. Sin embargo en octubre fueron arrestados todos y llevados a la cárcel Modelo. Aquí sufrieron un lento martirio de hambre, frío, terror y amenazas, hasta que 15 de ellos sufrieron un cruel fin. 

El 7 de noviembre fue fusilado en la localidad de Paracuellos de Jarama el sacerdote y formador del seminario, P. Jose Vega Riaño, de 31 años de edad, y Servillano Riaño Herrera, profeso temporal de 20 años de edad.

El 27 de noviembre fusilaron a 13 oblatos más: el sacerdote y superior provincial, Francisco Esteban Lacal; Vicente Blanco Guadilla, superior del seminario; Gregorio Escobar García, Juan José Caballero Rodríguez, Publio Rodríguez Moslares, Justo Gil Pardo, Ángel Francisco Bocos Hernández, Marcelino Sánchez Fernández, José Guerra Andrés, Danile Gómez Lucas, Justo Fernández González, Clemente Rodríguez Tejerina y Eleuterio Prado Villarroel.

Los oblatos murieron haciendo profesión de su fe (de la cual nunca renegaron) y perdonando a sus verdugos.

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