jueves, 10 de noviembre de 2011

Una comunidad víctima del fundamentalismo islámico y de disputas locales

Iglesia bombardeada en Kirkuk
Rodeada de montañas y atravesada por el río Hasa, Kirkuk es la cuarta ciudad más grande de Irak  con una población de 900.000 habitantes y fue uno de los enclaves más importantes para la histórica población asiria, aunque sus orígenes causan constantes polémicas, por lo que sufre un conflicto étnico-político entre árabes, turcomanos y kurdos. Los kurdos la querrían anexa a la región del Kurdistán, mientras los árabes y los turcomanos apoyan el vínculo con el Gobierno central iraquí.

La ciudad está 'sentada' sobre una de las mayores zonas petrolíferas de Irak. Desde sus calles arrancan los oleoductos por los que viaja el oro negro a lo largo de la costa mediterránea. Cerca de 7.000 personas viven en este estratégico lugar situado a 250 kilómetros de Bagdad, en el norte del país. Su riqueza está sin duda en el petróleo, aunque también cuenta con un importante patrimonio histórico y ruinas de hace más de 5.000 años. Durante los años 80, el régimen de Sadam quiso "arabizarla" para controlar las fértiles tierras de la zona.

Los cristianos de esta ciudad representaban un gran número, eran reconocidos por el gobierno dictatorial, aunque como ciudadanos de segunda categoría, no sufrían vejaciones ni maltratos por su condición religiosa. Luego de la caída del régimen, aunque se hable de una mayor libertad en la manifestación de su fe, cada día, los cristianos de Kirkuk se ven expuestos a actos de violencia e intolerancia. Veamos algunos hechos recientes:

El 2 de agosto, un coche bomba estalló delante de la iglesia siro-católica de la Sagrada Familia e hirió a quince personas.

Ese mismo día, otra bomba colocada en un coche aparcado junto a una iglesia presbiteriana pudo causar la muerte de muchas más, gracias a Dios fue desactivada.

El 15 de agosto, explotaron varias bombas contra la iglesia siro-ortodoxa de San Efrén, cerca de la catedral caldea, en el centro de la ciudad.

El católico Bassam Isho de 30 años murió a manos de un grupo fundamentalista la última semana de octubre, en el barrio de Muthana. 

Esa misma semana fue hallado en una cuneta de Bagdad el cuerpo sin vida de Emmanuele Hanna Polos, un obrero católico de 60 años, informó la agencia AsiaNews.

Ante esta situación son muchos los cristianos que están abandonando la ciudad e incluso el país por temor a encontrar inesperadamente la muerte, los obispos hacen un llamado constante a la paz y a la libertad de expresar una fe, mucho más antigua que cualquier otra en tierras iraquíes.

FUENTES

Informe 2010 sobre la libertad religiosa en el mundo.

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