martes, 22 de noviembre de 2011

La situación de las minorías no mejora en Pakistán

Fragmento/AIN. La información que llega de Islamabad es un goteo de coacciones y violencias que niegan derechos humanos básicos a las minorías. Aunque son más numerosas las víctimas cristianas, la violencia alcanzó este último fin de semana, a cuatro médicos hindúes en la provincia de Sindh (sur de Pakistán), asesinados cuando trabajaban en su clínica. La policía sospecha que la causa fue la protesta de los hindúes contra la Hermandad Musulmana local “Bhaya Baradari”, en relación con una chica hindú obligada a casarse con un musulmán. Como sucede en casos semejantes sufridos por familias cristianas, el presidente del Consejo hindú de Pakistán se queja de la pasividad de la policía e insta al gobierno a “proporcionar protección adecuada a las minorías”. 

Según declaró a Fides Mario Rodrigues, Director de las Obras Misionales Pontificias en Pakistán, “es otro episodio que muestra claramente cómo la vida de las minorías es insegura y sin protección”. El prof. Mobeen Shahid, historiador paquistaní, señala que “las minorías religiosas en Pakistán siempre han tenido una vida difícil y sufrieron la persecución masiva: recordamos episodios sensacionales en 1952 (en Moza), en 1962 (Anarkali, Lahore), en 1997 (a Shantinagar), en 2009 (en Gojra), así como muchos otros incidentes menores. Cuando un miembro de la minoría, el católico A. R. Cornelius, se convirtió en juez de la Corte Suprema, su nuevo proyecto de Constitución fue rechazado porque era inaceptable que fuera escrita por un ciudadano no musulmán. Hoy en día hay una clara discriminación en la educación y la sociedad, e incluso las disposiciones en favor de las minorías (como proporción del 5% de plazas reservadas en la administración pública) no se aplican”. 

Hace unos días, en la provincia del Punjab, un grupo de militantes fundamentalistas islámicos, con un imán a la cabeza, intentaron matar a un cristiano acusado falsamente de blasfemia, según la ominosa ley de 2007. Al fracasar en su intento, secuestraron a su hijo y a la esposa de éste. Los utilizaban a modo de rehenes para se entregue el padre, que, absuelto judicialmente, vive en la clandestinidad. Apoya estas acciones la “Liga Musulmana de Pakistán - N”, un partido con representación en el parlamento nacional y en el gobierno de la provincia del Punjab. Los altavoces de la mezquita llegaron a anunciar que la pareja había abrazado el Islam y abandonado la fe cristiana. Pero esta vez intervino la policía, que puso en libertad a los jóvenes esposos, y los trasladó a un lugar seguro.

Musulmanes atacando una aldea cristiana, esto recuerda a las clases de historia
en la escuela, cuando hablaban de las invasiones bárbaras.
Como en casos precedentes, la jerarquía católica invita al perdón y a la convivencia. Según informa L'Osservatore Romano (7-8 noviembre), el Arzobispo de Karachi, Evarist Pinto, en una reunión de oración por la paz, invitó a la reconciliación a cristianos, musulmanes e hindúes. “No se puede dejar de reconocer que todos somos hermanos y hermanas delante de Dios”, dijo el prelado, animando a los fieles de todas las religiones a vivir juntos en paz. En su intervención, Mons. Pinto expresó su inquietud por el creciente número de episodios violentos en Pakistán. En los últimos meses, Karachi ha sido escenario de tensiones étnicas y políticas. “Por esto, nosotros cristianos volvemos nuestra mirada a Jesús -concluyó el arzobispo-, convencidos de que Cristo no sólo trae exclusivamente un mensaje de paz, sino que él mismo es la paz”.

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