lunes, 21 de noviembre de 2011

El terror iraní relatado por un ayatolá

Ayatolá Seyyed Kazeneyni, defensor
de los derechos humanos en Irán
Mensaje del ayatolá Seyyed Hossein Kazemeyni Boroujerdi a la organización Human Rights Watch de la ONU en septiembre de 2011.

UN Watch
Honorable Secretario General Ban Ki-moon, representantes respetados y estimado de los países de todo el mundo, señoras y señores del mundo libre:

La opresión y el sometimiento de abominable al pueblo de Irán por la Guardia Revolucionaria bajo la dictadura gobernante es tan atroz, y sus aparatos para su encubrimiento tan sistemáticos que nunca el mundo se entera de las historias de horror reales y los delitos cometidos por el régimen islámico en contra de la humanidad de los habitantes de Irán. 

Los defensores de los derechos humanos informamos que la gente inocente de Irán se ve privada de sus derechos humanos y civiles más básicos, mientras que sus recursos naturales y la riqueza nacional y los activos están siendo malgastados en saturar el mundo con una campaña de propaganda universal, diseñado para una agenda expansionista.

La ola de la pobreza, la desesperación, el miedo y la impotencia han creado una atmósfera desesperada en mi país pero el régimen implacable censura e impide que la información sobre la condición de los pobres ciudadanos de Irán sea difundida.

Hago un llamamiento a todas las personas de fe y reverencia a la divina Justicia, para acudir en ayuda de una nación que fue engañada en nombre de Dios hace 32 años, que intercambia el trono y la corona de un Islam politizado. Ahora la impiedad y la inmoralidad han invadido todos los niveles de nuestra sociedad y han echado por tierra la confianza del pueblo en la fe y la espiritualidad.

Ahora que la esperanza de la democracia en el mundo islámico se está extendiendo y el fundamento de los derechos humanos se está estableciendo en toda la región, el apoyo de la comunidad internacional para el pueblo luchador de Irán es necesario para que Irán alcance la independencia y la autodeterminación, y también el establecimiento de un Oriente Medio pacífico.

Este humilde predicador no ha dejado de hablar en contra de la incursión de la religión en el gobierno y la política, ha pasado más de 2000 días en las prisiones de pesadilla y cámaras de tortura de la dictadura del régimen islámico. Todos los días se me ha negado un abogado, y mi esposa, hijos, familiares y defensores han sido sistemáticamente amenazados y maltratados físicamente.

Le doy las gracias por su tiempo y disposición a prestar oído a la situación de Irán y a quienes esperan con impaciencia su apoyo a los pueblos oprimidos de nuestra nación.

Seyyed Hossein Kazemeyni Boroujerdi

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