viernes, 4 de noviembre de 2011

Ayman, el joven egipcio que entregó su vida por no quitarse su cruz

En la tradición cristiana copta, cuyos orígenes se remontan a la evangelización de san Marcos, tienen como costumbre hacer un pequeño tatuaje de una cruz en la muñeca, como símbolo de su fe. Pues bien, el profesor de árabe de Ayman, al verle su tatuaje le exigió que se la cubriera. Pero el estudiante cristiano se negó e incluso mostró el crucifijo que llevaba bajo su camisa, para indicarle que el no tenía que avergonzarse de su fe. 

Arrabiado, el maestro se lanzó a por él e insitó a otros estudiantes para propinarle una brutal paliza en el aula y más tarde en los baños en los que el joven cristiano había intentado refugiarse de sus agresores musulmanes. Al encontralo tendido unos compañeros lo llevaron al hospital donde falleció sin que los médicos pudieran hacer nada por su vida.

Del hecho se avisó al director de la escuela, sin embargo se desentendió de los incidentes. Los testigos callan por miedo a represalias de los extremistas, entre los que se encuentran algunos miembros de la policía. La prensa egipcia hace todo lo posible para que el hecho  no se vea como un acto religioso, de seguro ya estarán pensando como inculpar al joven ¿acto de blasfemia? ¿dibujó a Mahoma? ¿amenazó a los  pobres y democráticos compañeros de la escuela? ¡Pues no! Simplemente esto es muestra que lo que es "primavera" para algunos, se convierte en un tormentoso y frío invierno para los hijos de Dios.

Oremos para que el sacrificio de este jóven, no sea en vano y que la sangre derramada por su fe, se convierta en semilla de muchos cristianos dispuestos a seguir dándolo todo por el mensaje del Evangelio.

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