sábado, 15 de octubre de 2011

Secuestro y violación de niña cristiana en Pakistán


Desde diciembre del 2010 una niña cristiana en Punjab (Pakistán), fue secuestrada por dos extremistas islámicos, violada por uno de ellos, obligada a casarse con él y a convertirse al Islam. "Luego de haber sido golpeada y violada por varios días, fue obligada a firmar su conversión al Islam y a casarse con Muhammad Irfan, uno de los criminales", dice la gencia Fides (Aci-EWTN).

En la comunidad cristiana de Pakistán existe un gran dolor por este nuevo caso de violencia "sin ser castigado", pese a que los padres de la niña presentaron la denuncia contra los secuestradores. Además, informan que "los secuestradores y violadores... están libres porque pertenecen al grupo radical islámico Lashkar-e-Tayyaba".

En septiembre, a ocho meses de su desaparición, la jovencita logró escapar -esta fue una noticia que le dió la vuelta al mundo- contó lo sucedido a la policía, pero Muhammad Irfan presentó el certificado de matrimonio ante lo cual el delito de violación caducó. Por otra parte, la policía ha pedido a los padres de la niña devolverla a "su marido legal", "porque podrían abrirles un proceso penal", nuevamente la victima termina acusado de victimario,  pan de cada dia en estas naciones. Actualmente, la niña y sus padres permanecen escondidos porque militantes del grupo terrorista los buscan, lo más seguro es quieran acabar con el "problema".

En Pakistán, "el matrimonio con menos de 16 años es ilegal, esto demuestra que el gobierno, la magistratura y la policía de Punjab están encubriendo las fechorías de los grupos radicales islámicos y son cómplices", indica una fuente de Fides.

Este no es un caso aislado, por el contrario, según informaciones de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, en el país cada año cerca de mil niñas cristianas e hindúes sufren estos abusos cada año, casos que las autoridades suelen no investigar y terminan quedando en el olvido, como sino pasara nada o por lo menos nada importante para ellos.

Abandonemos en manos de Dios a esta niña y su familia, a todas las otras niñas cuyos casos se desconocen por negligencia (o apoyo) de las autoridades, para que no desanimen en su fe y continúen siendo testigos del amor de Cristo.

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