martes, 25 de octubre de 2011

Santos Frutos, Valentín y Engracia

San Frutos intentando detener la
invación musulmana.
A fines del siglo VII, Frutos, Valentín y Engracia, eran tres hermanos que nacieron en el seno de una familia segoviana [España] rica y de profundas convicciones cristianas que supieron, con la misma vida, inculcarlas a sus hijos.

Al morir sus padres, los tres jóvenes son herederos de unos bienes y comienzan a conocer en la práctica la dureza que supone el ser fieles a los principios. Parece ser que tanto tedio provocaron en ellos los vicios, maldades, desenfrenos, asechanzas y envidias de su entorno humano, que Frutos les propone un cambio radical de vida. Los tres, con la misma libertad y libre determinación deciden vender sus bienes y los dan a los pobres.

Dejaron la ciudad y quieren comenzar una vida de la soledad, oración y penitencia por los pecados de los hombres. A la orilla del río Duratón les pareció encontrar el lugar adecuado para sus propósitos. Hacen tres ermitas separadas para lograr la deseada soledad y dedicar el tiempo de su vida de modo definitivo al trato con Dios.

Cuando se dio el estallido de la invasión musulmana y su rápida dominación del sur de España. San Frutos, en su deseo de servir a Dios, intervino de alguna manera en procurar la conversión de algunos mahometanos que se aproximaron a su entorno; defendió a grupos de cristianos que huían de los guerreros invasores; dio ánimos, secó lágrimas y animó en la fe a quienes se desplazaban al norte.
San Valentín y Santa Engracia
mártires
Parece ser que San Frutos murió de muerte natural a la edad de de 73 años en el 715, pero sus hermanos San Valentín y Santa Engracia fueron martirizados y decapitados por los mahometanos en sus propias ermitas.

Que el Señor siga suscitando entre los hombres, personas que como san Frutos den esperanza y ánimos a los cristianos que padecen persecución y como San Valentín y Santa Engracia que puedan entregarse en amor a Áquel que se entregó por nosotros.

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