sábado, 22 de octubre de 2011

Santos Felipe y Hermes

22 de octubre
Felipe era obispo de Heraclea o Marmara Eregli (Turquía), y Hermes, antiguo magistrado de la ciudad, quien al conocer a Cristo vendió todo lo que tenía y se dedicó a servirle, ordenándose como diácono. En la persecución del emperador Diocleciano ambos fueron arrestados, por su condición de cristianos.

El gobernador le exigió a Felipe que cerrara la iglesia y le entregara los libros litúrgicos y los vasos sagrados. El obispo respondió que ni él podía dar lo que se le pedía ni el gobernador tenía por qué tenerlo. Su resistencia a seguir las órdenes imperiales y su negativa a renegar de su fe, provocó que ambos fueran llevados a Adrianópolis (hoy Edirne) de Tracia y allí quemados vivos. Era el año 303.

En diversos Estados la Iglesia de hoy se ve sometida a situaciones parecidas, gobiernos que pretenden manipular hasta el más mínimo movimiento de las instituciones cristianas, que no solo les basta con quitarles el derecho a la opinión pública (Irán, China, Corea del Norte...), a la educación de sus fieles (Hong Kong, Cuba...), a la predicación de Jesús (En la mayoría de los países islámicos), sino que además quieren controlar incluso el culto y sus diversas formas (prohibición de crucifijos en la escuelas, cierre de centros de culto, control sobre las capellanías, entre otras).

Que el Señor nos conceda la gracia, por interseción de los santos Felipe y Hermes, de tocar los corazones de los gobiernos que tengan estas inteciones, para que descubran que una verdadera libertad religiosa consiste en vivir a plenitud nuestro cristianismo.

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