lunes, 17 de octubre de 2011

San Ignacio de Antioquía



17 de octubre

La Iglesia celebra hoy la memoria de este mártir de la fe y reconocido teólogo. Nació entre los años 30 y 35 D.C. Según una antigua tradición fue discípulo de los Apóstoles Pablo y Juan, y consagrado obispo de la ciudad de Antioquía por el Apóstol Pedro .

Antioquía era la tercera ciudad mas importante del imperio, después de Roma y Alejandría. También, a pesar de las persecusiones del Imperio hacia los cristianos, era una de las iglesias más importantes e influyentes. Habían en Antioquía muchos cristianos de procedencia judía que huyeron de la destrucción de Jerusalén ocurrida en el 70 AD.

Es en esta ciudad donde por primera vez a los discípulos de Cristo se les llamó cristianos e Ignacio su obispo, por primera vez llama al conjunto de cristianos, la Iglesia, con el titulo de Católica.

Gracias a su fama en la sociedad antioquena,  fue acusado de ser cristiano en tiempos del Emperador Trajano. Al principio, Trajano respetó a los cristianos, pero por gratitud a sus dioses tras su victoria sobre sus enemigos, comenzó a perseguir a quienes no los adoraban, es admirable la defensa que Ignacio hace de su fe cuando comparece ante su juez:

-"¿Quién eres tú, espíritu malvado, que osas desobedecer mis órdenes e incitas a otros a su perdición?"
-"Nadie llama a Teóforo espíritu malvado", respondió el santo.
-"¿Quién es Teóforo?.
-"El que lleva a Cristo dentro de sí".
-"¿Quiere eso decir que nosotros no llevamos dentro a los dioses que nos ayudan contra nuestros enemigos?", preguntó el emperador.
-"Te equivocas cuando llamas dioses a los que no son sino diablos", replicó Ignacio. "Hay un solo Dios que hizo el cielo y la tierra y todas las cosas; y un solo Jesucristo, en cuyo reino deseo ardientemente ser admitido".
-"¿Te refieres al que fue crucificado bajo Poncio Pilato?".
-"Sí, a Aquél que con su muerte crucificó el pecado y a su autor, y que proclamó que toda malicia diabólica ha de ser hollada por quienes lo llevan en el corazón".
-"¿Entonces tú llevas a Cristo dentro de ti?
-"Sí, porque está escrito, viviré con ellos y caminaré con ellos".
Cuando lo mandaron a encadenar para llevarlo a morir en Roma, San Ignacio exclamó: "te doy gracias, Señor, por haberme permitido darte esta prueba de amor perfecto y por dejar que me encadenen por Tí, como tu apóstol Pablo".


"Condenado a morir devorado por las fieras, fue trasladado a Roma y allí recibió la corona de su glorioso martirio el año 107, en tiempos del emperador Trajano. En su viaje a Roma, escribió siete cartas, dirigidas a varias Iglesias, en las que trata sabia y eruditamente de Cristo, de la constitución de la Iglesia y de la vida cristiana". (Del oficio de lecturas, 17 de octubre)

Ignacio de Antioquia sabía que la verdadera vida, era aquella que le esperaba después de la muerte, en donde podría contemplar cara a cara el rostro de Cristo, “dejad que pueda contemplar la luz”. Él sabía que para llegar a contemplar esa luz era necesario ser testigo de la luz en este mundo sin importar las pruebas y los sufrimientos que fueran necesarios. Pruebas y sufrimientos que llevó dignamente pues los soldados no tuvieron piedad de él durante su largo y penoso viaje de Antioquia a Roma. Pruebas y sufrimiento que cristalizaron con el derramamiento de su sangre y al que él veía como algo necesario: “soy trigo de Cristo, deberé ser triturado por los dientes de las bestias para convertirme en pan puro y santo”.

Que el testimonio de este Santo nos conduzca a amar a Cristo y a la Iglesia como aquellos “que respetan sus mandamientos, incluso en las circunstancias más graves y prefieren la propia muerte antes de traicionar esos mandamientos” (Veritatis Splendor n. 90-91)

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