jueves, 20 de octubre de 2011

San Caprasio de Agen

Martirio de San Caprasio
20 de octubre
No se sabe nada sobre su nacimiento y se tiene dudas sobre si realmente era griego o galileo, pero la realidad es que desde muy antiguo se le rinde  homenaje a su memoria como un gran Testigo de Cristo. Sobre él existen muchas leyendas, algunas imposible de sustentar por lo exagerado y colorido de sus afirmaciones.
Tratando de recuperar aquello que pueda ser convincente, se puede decir que -de acuerdo a las tradiciones francesas- San Caprasio fue el primer obispo de Agen. Luego de que sus feligreses se dispersaron debido a las persecuciones, el obispo continuó celebrando los sacramentos en santuarios secretos.
Cerca al año 303 D.C., mientras se encontraba escondido en una cueva, San Caprasio contempló el martirio de una jovencita cristiana llamada Fe (6 de octubre) y, luego de que marcharan los verdugos, bajó al lugar en que yacían los despojos mortales de  la joven santa y se encaró con el prefecto Daciano, funcionario del imperio. Éste le preguntó que quién era él, Caprasio manifestó que era un obispo galileo. Daciano, deslumbrado por la juventud y buena presencia del santo, le prometió que se libraría de la persecución si negaba a Cristo. Caprasio respondió que para él la mayor gloria era adorar al Dios único y que sólo deseaba los tesoros inmortales del reino de los cielos.
El prefecto ordenó a sus guardias que lo torturasen; pero como vio que la testarudez y temple de San Caprasio sobrecogía al público villano, mandó trasladarlo a la cárcel. A la mañana siguiente firmó su sentencia de muerte. Mientras lo llevaban al lugar de ejecución Caprasio se topó con su madre, quien le pidió que no renegara de Cristo. Primo, Feliciano y Alberta, hermanos de Santa Fe, se pusieron en torno al mártir, y Daciano no logró que se alejaran de él; así pues los mandó llevar al santuario de la diosa Diana con el fin de proporcionarles una segunda ocasión de rezar a los dioses paganos; dado que se negaron a ello, fueron decapitados junto a Caprasio.
Después de sus muertes se desató una masacre de galileos, porque la mayoría de los cristianos se negaron a renegar tras ver el ejemplo de sus hermanos y fueron lapidados por sus paisanos o decapitados por los guardias.
Esta sigue siendo la situación de muchos hermanos cristianos en nuestros tiempos, oremos para que por intercesión de San Cipriano y sus compañeros mártires, puedan ellos recibir las fuerzas de seguir manifestando su amor por Cristo y la Iglesia.

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