lunes, 17 de octubre de 2011

"Para poder lograr la paz entre Corea del norte y del sur es necesario regresar a la fe"

Éstas fueron las palabras de moseñor Hyginus Kim, arzobispo de Kwangju (Corea del Sur), en el marco de la reunión entre representantes de las 7 religiones más importantes de la Península, que se llevó a cabo del 21 al 24 de septiembre en Pyongyang, capital de Corea del Norte.

Mons. Hyginius Kim
Corea del Norte es reconocida como la nación más agresiva contra los cristianos, pues su gobierno comunista ve en ellos a unos aliados procapitalistas de las naciones occidentales, especialmente de los Estados Unidos, a quien acusan como el principal responsable de la división de la nación en 1945. Para poder llevar a cabo cualquier evento de tipo religioso es necesaria la aprobación del gobierno.

"El momento más significativo de la visita -declara el arzobispo- es la oración que ha reunido a los representantes religiosos del norte y del sur en la cima del monte Bakdu", "Ésta montaña -añade- es el símbolo de la unidad del pueblo coreano, antigua tradición que confiere al lugar un sentido espiritual, muy significativo. La oración común que hemos recitado era acompañada de un cielo particularmente azul, que ha resaltado el carácter netamente espiritual de nuestro viaje".

Monseñor  Kim ha dicho que el deseo de los líderes religiosos es tener una nueva reunión, puesto que la única manera de lograr la paz entre las dos Coreas, es reconocernos uno, espiritualmente unidos y recuperar la fe recíproca entre las religiones.

Aprovechando el clima de apertura, el arzobispo de Kwangju ha obtenido el permiso de la autoridad nordcoreana para visitar el único lugar de culto católico ahora abierto en el país, que se en encuentra en la capital Pyongyang, construido en 1988 por iniciativa del gobierno, pero sin asignarle un sacerdote. Al encuentro con el obispo asistieron 40 personas, presentadas como fieles católicos. "He hecho un breve discurso -cuenta- les he recordado que lo principal de nuestra fe es la práctica de la oración y al amor al prójimo".

Antes de la división de Corea en 1945, el número de católicos en el norte era aproximadamente de unos 60.000, hoy solo quedan 800 y la mayoría se reunen de manera clandestina, es una iglesia totalmente laica, pues todos los sacerdotes católicos fueron condenados a muerte o expulsados del país.

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