lunes, 24 de octubre de 2011

Milicias islamistas siguen dificultando la ayuda humanitaria en el Cuerno de África

[Fuente original FIDES, 21 Oct.] Las dificultades en el Cuerno de África cada vez son más alarmantes: días pasados más de 60.000 refugiados fueron trasladados desde el campamento de Dadaab a Kakuma . Diversas organizaciones internacionales han advertido de posibles brotes de violencia y denuncian el secuestro de dos cooperadoras españolas de Médicos Sin Fronteras. «Los problemas están en la frontera con Somalia, el resto del país sigue siendo seguro», explicaron los misioneros salesianos que trabajan en Kenya, en un comunicado difundido por la American National Standard.

Por su parte el ejército de Kenia vanza ahacia la frontera, para "poner orden en su territorio", mientras la policía advierte a todas las organizaciones que trabajan en el campo de refugiados de Dadaab y sus alrededores que la milicia islamista al-Shabaab ha puesto en la mira no sólo la policía sino también al personal internacional. “En Dadaab, la situación es muy difícil, con más de 400.000 refugiados y escasos recursos, especialmente porque las organizaciones internacionales han decidido quedarse sólo en casos extremos”.

“La llegada de refugiados procedentes de Somalia ha sido continua en todos estos meses y la falta de alimentos, agua y recursos, ha hecho que vivamos unos momentos difíciles de inestabilidad”, dicen los misioneros salesianos que trabajan en el lugar. “Lo mismo ocurrió en otras partes del país, donde hay falta de alimentos y agua” advierten.

Los hijos de Don Bosco llevan años trabajando en esta zona con unos 85.000 refugiados a quines han intentado ofrecer una mejor calidad de vida, cuentan una escuela de formación, a la que asisten más de mil estudiantes cada año.

En Kenia, se han distribuido alimentos y agua en las zonas de mayor necesidad, tales como Turkana, Korr, Nzaikoki y Marsabit, mientras que muchos de los alimentos enviados a Somalia se pierden en contenedores por causa de los rebeldes y milicias islamistas que no permiten la entrada a la nación. Es imposible dar una cifra exacta de la cantidad de personas que mueren de hambre o asesinados por causa de la violencia en esta nación.

En este caldo de violencia, con solo los datos que nos llegan de testigos oculares, sean inmigrantes somalíes o comunidades religiosas u ONGs, son razón suficiente para comprender que si bien el sufrimiento es de todos los que padecen la guerra y el hambre, la comunidad cristiana conversa, es la más afectada de forma directa por que por causa de su fe son condenados a muerte por las milicias e incluso por sus propios familiares.

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