miércoles, 19 de octubre de 2011

Indignados ¿contra la Iglesia?

Roma 15 de octubre. La manifestación de los "indignados" que el pasado sábado devastó el centro de la Ciudad Eterna, ha mostrado con claridad su lado antirreligioso. Los manifestantes asaltaron la Iglesia de San Marcelino y San Pedro, a pocos metros de la Basílica Mayor de San Juan de Letrán, entraron por la sala donde se imparten las clases de catequesis,  han lanzado gritos de violencia contra los ahí reunidos, luego han tomado la imagen de la Virgen y un crucifijo, llevándolos a la calle y destrozándolos. Causaron otros muchos daños en las instalaciones de la Iglesia.
Lo ocurrido  "es un gesto de profanación sin sentido" dice el vicario parroquial Walter Insero, al no entender por qué han cometido esta barbaridad.
Por otra parte, el Cardenal Agostino Vallini manifiesta su preocupación frente a este grupo de personas que hiere la fe del pueblo de Dios y "ofende los sentimientos religiosos de todos los romanos"
Ante esta situación resulta increíble que aun no hay detenidos, se deje pasar por alto como si nada hubiera pasado y que poco o nada hayan dicho los periódicos de la nación. Esta actitud de las autoridades permite que situaciones parecidas se repitan en otra ocasión.
El fenómeno de los indignados se ha presentado en diversas naciones, especialmente en Europa, ellos dicen indignarse de todo: el sistema político, las leyes injustas y otras cosas, que a simple vista mostraría el lado sensato de sus protestas. Ellos como todos tienen derecho a decir lo que les parezca. Pero la violencia no es una opción y actos como éste y los ocurridos durante la JMJ en España solo les resta credibilidad.

2 comentarios:

  1. Yo también estoy de acuerdo contigo, comparto muchas cosas que los indignados se plantean, en principio me parecieron un grupoo muy majo de jóvenes que luchaban por la justicia, pero siento que ahora se están pasando. Hay un principio universal y fundamental "tu libertad termina donde comienza la mía" deberíamos empezar por respetarnos si queremos conseguir lo que queremos.

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  2. Yo soy un indignado, pero una cosa es que no me guste la iglesia Catolica como istitución y otra muy distinta es atacar personas y obras de arte.

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