domingo, 28 de agosto de 2016

San Julián de Brioude, soldado mártir. 28 de agosto.

Si bien la leyenda de San Julián es tardía y sin trazas de fiabilidad, su culto es antiguo y está atestiguado por el martirologio pseudo-jeronimano, que sitúa su martirio en la Auvernia, imperando Diocleciano. 

Según su leyenda, Julián natural de Vienne, y era un valeroso soldado bajo el mando de San Ferreol (18 de septiembre), quien ante la persecución que se avecinaba, le animó a que huyese. La leyenda dorada de Santiago La Vorágine (13 de agosto) cuenta que no fue por huir, sino por poder padecer martirio con más gloria al ser mártir en un sitio donde no fuera conocido, además de para no dejarse convencer de sus padres. Pero eso se lo inventa el escritor porque le parece que por irse el santo tiene menos mérito. Ya sabemos cómo era La Vorágine. En fin, que Julián se fue a la región de Auvernia, en Begge, donde se alojó en la casa de una viuda. Se celebraba allí grandes festejos en honor a un ídolo al cual todos sacrificaban y le hacían ofrendas de bailes y cantos. Sabiendo los lugareños que había un extranjero que no había ido a ofrecer culto con ellos, fueron a buscarle a casa de la viuda para que sacrificara y no ofendiera al dios. Se presentó Julián y les dijo: "Yo soy quien buscáis; haced lo que os manden vuestros príncipes, que no quiero tanto esta miserable vida, para que me estorbe desear trocarla por aquella en la que pueda gozar de la dulce presencia de mi Señor Jesucristo". Apenas oyeron el nombre de Cristo los paganos, lo arrastraron fuera y le cortaron la cabeza. Su martirio habría ocurrido entre 298 y 303.

Algunos cristianos ancianos que había entre los paganos, sepultaron el cuerpo con gran de reverencia. Y Dios obró el primer portento por medio de su mártir: los ancianos se volvieron fuertes y vigorosos como jóvenes, durando muchos años más. La Leyenda Áurea dice que fueron los verdugos los que llevaron la cabeza de Julián a Ferreol y le dijeron: "Esto haremos contigo si no sacrificas a nuestros dioses", y como Ferreol se negó, le martirizaron y le sepultaron con la cabeza de Julián en las manos.

En 431 San Germán de Auxerre (31 de julio) halló las reliquias de Ferreol y Julián, pero no falta la versión que dice que fue San Mamerto de Vienne (11 de mayo). Ambas versiones sí que coinciden en que la cabeza de Julián y el cuerpo de Ferreol estaban incorruptos, como acabados de enterrar. En el sitio del martirio de Julián se levantó un santuario, en cuya milagrosa fuente se sucedieron milagros durante siglos. Ciegos, cojos, sordos, endemoniados, etc., hallaban consuelo venerando sus reliquias. Su culto se extendió por Francia, España, Alemania y en ocasiones se funde con San Julián Hospitalario (29 de enero y 12 de febrero).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000. -"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Agosto. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.

sábado, 27 de agosto de 2016

Santos Mártires de Oxirrinco.

Santos Marcelo, Mammia y compañeros mártires. 27 de agosto.

Imperando Diocleciano y Maximiano, fueron apresados los cristianos Marcelo, tribuno Mammia, su mujer, Juan y Babilás, sus hijos; Pedro, soldado; Ciro, Amón y Serapión, funcionarios; Miletio, obispo; Atenógenes, Aristeo, Festo, Víctor, Susana, Zoilo, Domnino y Memmon. Fueron acusados por ser cristianos, delatados por unos tales Hierón y Acacio diciendo: "Estos son los únicos en la ciudad de Oxirrinco que contradicen el precepto imperial, y son impíos ante la religión de los dioses, y ante tu tribunal, al no obedecer tus órdenes".

Fueron llevados cargados de cadenas ante Cultiano, gobernador de Egipto. Este trató de hacerles sacrificar a los dioses, según la ley, pero ellos se negaron y les condenó a ser despedazados por las fieras. Al otro día les metieron en el anfiteatro y antes de arrojarles a las bestias, volvió Cultiano a intentar que apostataran: "¿No es necedad acaso adorar a un hombre que fue ejecutado y enterrado hace años por orden de Poncio Pilato, cuyas actas, como he oído, aún existen?" Respondió el obispo Miletio: "¡Lejos de nosotros negar el nombre de nuestro Señor y Dios Jesucristo, la Palabra Viva que existía antes de la constitución del mundo, de la misma naturaleza del Padre, que da fuerzas a nuestra frágil naturaleza y restaura la ruina causada por tu padre el diablo! Si tú buscas nuestra muerte, peor para ti, pero no estamos dispuestos a prestarte oído".

Entonces Cultianus ordenó que soltaran cuatro osas hambrientas que, sin embargo, solo se pasearon torpemente por el circo, sin prestar atención a los cristianos. Cultiano clamó que estaban embrujadas las osas y mandó que les quemaran vivos sin más. Pero o la leña estaba verde o el viento era demasiado, que el fuego no se encendía. Entonces Cultiano mandó fueran decapitados. Era la sexta de las calendas de septiembre, 27 de agosto de 303.

Estas Actas sobrias y fuera de toda duda, fueron trasmitidas por el presbítero Julián, que fue testigo y firma la copia hecha por su hijo Estelectio, pues es muy anciano y no puede escribir. Las entregó, según su misma rúbrica, a la diaconisa Yssicia, para que fuese conocido el testimonio en la Iglesia. La fecha de la redacción se desconoce, pero ciertamente es posterior a 325, por la expresión "de la misma naturaleza del Padre" empleada para aseverar la divinidad de Cristo y que fue acuñada por el Concilio de Nicea en dicho año. La mención de las "Actas de Pilato", perdidas hoy en día, también prueba su veracidad. Estas "Actas" eran una supuesta copia del juicio de Cristo, lleno de blasfemias y falsedades sobre Jesús cuyo origen serían los informes que el mismo Pilato debía enviar a Tiberio sobre su gestión, entre los cuales estaría el proceso de Jesús.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

martes, 23 de agosto de 2016

"Confesar a Cristo es salvación eterna...".

Santos Claudio, Asterio, Neón y compañeras mártires. 23 de agosto y 30 de octubre (Iglesias Griegas).

Imperando Diocleciano, había en Cicilia una comunidad cristiana ya formada. Cuando Lisias, procónsul de Cilicia, mando cumplir el edicto imperial de sacrificar a los dioses, cumpliendo la ley, una mala mujer denunció a sus tres hijastros por cristianos. No nos dicen mucho las actas sobre ellos, sino sólo que eran muy jóvenes. A veces le pintan como niños.


Lisias: "¿Cómo te llamas?"
Claudio: "Mi nombre es Claudio".

L: "Escucha, no pierdas tu juventud por tu locura, sino acércate y sacrifica a los dioses, según el mandato de nuestro señor el Augusto. De ese modo escaparás a los tormentos que te esperan".
C: "Mi Dios no tiene necesidad de tales sacrificios. Lo que le agrada es la limosna y la vida santa. Vuestros dioses son demonios inmundos, y por ello se complacen en sacrificios de ese tipo, perdiendo para siempre a las almas que les dan culto; por eso, jamás has de persuadirme a que yo también los honre".

Y Lisias le mandó azotar con varas. Respondió Claudio: "Aunque me apliques los más duros tormentos, en nada me dañas; mientras que a tu alma le estás preparando tormentos eternos".

L: "Nuestros señores los emperadores han mandado que los cristianos sacrifiquéis a los dioses y los que se resistan deben ser castigados de muerte. Pero a los que obedezcan, se les prometen honores y recompensas".

C: "Las recompensas de los emperadores son temporales; pero confesar a Cristo es salvación eterna". 

Entonces Lisias dio orden de que se le suspendiera del potro y se le aplicaran teas encendidas en los pies. Luego le arrancaron trozos de piel y carne de los talones y se los ponían en el rostro. Pero Claudio solo se reafirmaba más: "Los que temen a Dios reciben daño ni del fuego ni de las torturas. Más bien les aprovechará para la vida eterna, pues todo eso lo sufren por Cristo".

Lisias mandó que se le desgarrara con garfios de hierro, mas Claudio no se acobardaba: "Mi intento es demostrarte que lo que tú defiendes son demonios. Con tus castigos ningún daño me haces; pero a tu alma le preparas un fuego que jamás se extingue". Mandó luego Lisias que le raspasen los costados con tejas y luego le aplicasen antorchas a las heridas. Cuando lo habían hecho, Claudio se reafirmó: "Tu fuego y tus tormentos salvarán mi alma, pues cuanto padezco por Dios lo tengo por ganancia, y mi mayor riqueza es la muerte por Cristo". Entonces Lisias, enfurecido, lo mandó bajar del potro y que lo llevaran a la cárcel.

Y llegó el turno de Asterio ante Lisias:

Lisias: "Tú al menos hazme caso y sacrifica a los dioses, pues a la vista tienes los tormentos que están aparejados para los que se resisten".

Asterio: "No existe sino un solo Dios, el sólo que ha de venir, que habita en los cielos y que, en su soberana virtud, no se desdeña de mirar a los humildes. Mis padres me enseñaron a adorar y amar a este Dios; por lo contrario esos que tú adoras y llamas dioses, yo los desconozco. Son la perdición de cuantos te hacen caso en esa mentira".

Lisias, ordenó que se le suspendiera del potro: "Por lo menos ahora, cree y sacrifica a los dioses". Asterio contestó: "Yo soy hermano del que poco antes ha respondido a tus preguntas. Un sólo ánimo tenemos, una sola confesión. Haz lo que está en tu mano; sobre mi cuerpo tienes poder, pero sobre mi alma ninguno".

Mandó Lisias que le ataran y le atormentatan con los garfios de hierro. Le increpó Asterio: "Loco, ¿por qué motivo me atormentas? ¿Por qué no te pones ante los ojos la cuenta que por ellos has de dar al Señor?" Y mandó Lisias que le pusieran de pie sobre carbones encendidos y mientras le azotasen con varas. Así lo hicieron, y cuando pensaron habían vencido al santo mártir, Asterio le dijo: "Estás ciego en todo. Sin embargo, una cosa te pido, y es que no dejes parte de mi cuerpo sin torturar". Y Lisias le envió a la cárcel, mandando que trajeran al tercero:

Lisias: "Hijo, por lo menos tú acércate y sacrifica a los dioses, con lo que escaparás a los tormentos".
Neón: "Si tus dioses tienen algún poder, que se defiendan a sí mismos de quienes los niegan y no requieran tu defensa. Más si tú te haces compañero de su malicia, yo soy mejor que tus dioses y que tú, pues no os obedezco, teniendo por Dios al verdadero Dios que hizo el cielo y la tierra".

L: "No blasfemes contra los dioses".

N: "¿Blasfemo te parezco por decir la verdad?"

Ordenó Lisias que le extendieran sobre carbones y con azotes le desgarraran la espalda. Al terminar, le conminó Lisias a claudicar, pero Neón respondió: "Hago lo que sé es útil para mí y ganancia para mi alma; no puedo mudar mi propósito". Cansado Lisias dictaminó: "Que estos tres hermanos sean crucificados fuera de la ciudad, a fin de que las aves de rapiña despedacen sus cuerpos como merecen". Y así se hizo.

Presentaron a dos mujeres, Domnina y Teonila, ante Lisias.


Lisias: "Ya ves, mujer, que tormentos te esperan, así que si quieres escapar de ellos, acércate y sacrifica".

Domnina: "Para no caer en el fuego eterno y en los tormentos sin fin, yo sólo adoro a Dios y a su Cristo, que hizo el cielo y la tierra y cuanto en ellos hay. Pero vuestros dioses son de piedra y leño, hechos por mano de hombre".

Y mandó Lisias que fuera desnudada y la desgarraran azotándola con las varas. Domnina murió en el martirio y Lisias mandó que lanzaran el cuerpo a lo más profundo del río.

Presentaron a Teonila al juicio. Lisias le dijo:

Lisias: "Ya ves que fuego y que tormentos esperan a los que tuvieren la osadía de resistirme. Por lo tanto, acércate y honra a los dioses para que puedas escapar a tales tormentos".

Teonila: "Sólo temo el fuego eterno, que puede atacar al cuerpo y al alma, y atacará sobre todo a los que abandonaron impíamente a Dios y adoraron los ídolos y demonios".

Decidió Lisias que la abofetearan hasta romperle la cara. Teonila le constestó: "Tú verás si está bien que a una mujer noble y extranjera la atormentes de este modo. Dios ve lo que haces". Pero Lisias mando que fuera de nuevo abofeteada y, además, estando colgada de los pelos. Teonila volvió a encarársele: "¿No te basta haberme dejado desnuda? Te digo que no me has deshonrado sólo a mí, sino a tu madre y a tu mujer en mí, pues todas tenemos la misma naturaleza de mujeres".

Lisias: "¿Tienes marido o eres viuda?"

Teonila: "Hoy hace veintitrés años que enviudé, y por amor a Dios he permanecido en ese estado, entregada al ayuno, a la vigilia y oración desde que me aparté de los ídolos inmundos y conocí a mi Dios".

Y Lisias mandó que la raparan, le ciñeran una corona de espinas y extendida en el ecúleo fuera azotada. Y luego añadió: "Echadle brasas encima del vientre, y que así muera". Apenas lo hicieron, Teonila voló al cielo. Lisias, sabiendo que los cristianos veneraban los cuerpos de sus mártires mandó meter el cuerpo de Teonila en un saco y que lo arrojaran al mar. Sucedió esto el diez de las calendas de septiembre, 23 de agosto, de 285.

Las Actas de los Mártires.

El Liber Pontificalis dice que el papa San Clemente (23 de noviembre) mandó obtener copia de los procesos sumariales a los que los jueces sometían a los cristianos. Contenían los interrogatorios, los castigos y las condenas finales. Esas son las llamadas "Actas de los Mártires". Realmente nos han llegado muy pocas íntegras y sin adiciones. La mayoría corresponden a transcripciones con adiciones, de entre los siglos VI y VIII. Algunas son aún más tardías y completamente falsas. El lenguaje empleado, el número de tormentos y portentos, los largos discursos, etc., son elementos para sospechar de la veracidad. Mientras más sencilla es un Acta, más visos de credibilidad tendrán.

En el siglo XVII, el célebre escritor y hagiógrafo, Fr. Thierry Ruinart, OSB, rescató del olvido viejas Actas de Mártires, conocidos o no, a las que él llamó "Sinceras", y con ese título las publicó: "Sinceras Actas de los Mártires". Aunque él las da por reales, hay que matizar este "sincera", pues aunque algunas son actas tardías, elaboradas y poco fiables, son "sinceramente" los documentos que cimentaron las leyendas, devoción y culto a muchos mártires, al no contarse con los originales. La edición española de 1776 lo confiesa en el prefacio del primer tomo: "De estas Actas nos ha quedado un gran número, que aunque no tengan toda la pureza e integridad de las primeras [originales] y aunque visiblemente se observen muchas faltas (...) no nos parece que se deben enteramente desechar. En el mismo orden es necesario colocar las Actas que, aunque verdaderas en su origen, las han corrompido manos ignorantes o temerarias, añadiendo falsos milagros o diálogos entre los jueces y los mártires. Con las luces de la crítica se separa lo verdadero de lo falso".

Como sea, son obras de interés, que fueron traducidas a varias lenguas y durante el XVIII hasta el XX se consideraban rigurosamente ciertas y de valor científico. Hoy su valor es hagiográfico e histórico, pues aunque las Actas no sean tan "sinceras", aportan datos, fechas, lugares, situaciones precisas, perfectamente contrastables. Además, algunas de estas Actas aportaron luz a cultos de los que poco se sabía, confirmando incluso lo que la devoción popular trasmitía de boca en boca. Y, en todo caso, este no es un blog de ciencia ni historia, sino un espacio para hablar de santos, reales o no.

En el caso de hoy, Ruinart cotejó varias versiones que se hallaban en algunas bibliotecas monásticas. Son Actas que en gran parte se consideran genuinas, aunque los discursos tienen un sabor teológico más avanzado que el siglo III, cuando sucedieron los hechos. Sin embargo, las palabras de la última mujer, apelando a su estatus de noble y de no nacida en tierras del Imperio, dejan ver conocimientos de las antiguase leyes romanas, y aporta credibilidad al relato. Ciertamente, los santos reales son, y aparecen mencionados en el Martirologio Pseudojenonimiano.


Fuentes:
-"Tratado de la Iglesia de Jesucristo, o Historia eclesiástica". Tomo III. D. FELIX AMAT DE PALOU Y FONT. Madrid, 1793.
-"Las Verdaderas actas de los Martires". Tomo I. T. RUINART. OSB. Madrid, 1776.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

domingo, 21 de agosto de 2016

Abre mis ojos y veré tus maravillas...

Santos Luxorio, Cisello y Camerino, mártires. 21 de agosto.

Vivía en Cerdeña un soldado pagano llamado Luxorio el cual por accidente había encontrado un libro de los Salmos, que comenzó a leer con agrado. Y leyó: "No tienes igual entre los dioses, Señor, ni hay obras como las tuyas. Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: Grande eres tú, y haces maravillas; tú eres el único Dios". (Sal. 86, 8-10). Esta alabanza le llenó el corazón y quiso conocer al Dios de los cristianos. Se fue a una iglesia y cuando entró estaban cantando "Haz bien a tu siervo; que viva, y guarde tu palabra. Abre mis ojos, y veré las maravillas de tu ley. Forastero soy en la tierra; no escondas de mí tus mandamientos. Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo". (Sal. 118, 17-20). Esta experiencia de la Palabra de Dios le hizo abrir los ojos definitivamente y se dedicó con diligencia a leer y meditar la escritura, comenzando por los profetas y terminando con los Evangelios. Al conocer la Verdad de Cristo, fue bautizado.

Imperaban entonces Diocleciano y Maximiano, estos enviaron al juez Delfino a Cerdeña hacer cumplir el edicto que obligaba a todos los cristianos a cumplir la ley y sacrificar a los dioses. Luxorio fue uno de los primeros en ser llevados ante Delfino, y con él dos niños pequeños llamados Cisello y Camerino. Delfino ordenó a Luxorio que renegara de Cristo, y él le contestó: "¿Cómo puedo negarle, cuando mi conciencia proclama que es mi Dios? No puedo hacerlo". Entonces fue atado a un poste y azotado. Mientras, los dos niños entonaban cánticos de júbilo. Y Delfino mandó fueran decapitados los tres. Era el año 303.

Aunque hay algunas imprecisiones, como algunos martirologios que ponen a Luxorio como obispo, y le añaden algún compañero más, este relato se considera auténtico por su sobriedad y ausencia de elementos anacrónicos o milagros exagerados.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 21 de agosto además se celebra a Santos Bonoso y Maximiano, mártires.

martes, 9 de agosto de 2016

Santos Amor y Viator.

Santos Amor y Viator de Franche-Compté, mártires. 9 de agosto.
"Augusti V idus, in suburbio Lvgdunensi, natalis sanctorum Martyrum Amoris y Viatoris".

Esta escueta entrada del Martirologio de Lyon es lo único cierto que podemos saber de estos mártires: Que padecieron el martirio en Lyon el 9 de agosto de un año incierto.

Pero esta escasez de datos no supone para nada que ambos santos no hayan gozado y aún, de culto y devoción. En el Jura, en Franche-Compté, se veneran sus reliquias desde tiempos inmemoriales en un pueblo llamado St-Amour, antes Vincia. Según la tradición local, las reliquias las llevó a la ciudad el rey San Gontran I de Borgoña (28 de enero) en el siglo VI, construyendo para ellas una iglesia a la memoria de ambos santos. Es curioso cómo no será hasta el siglo XVI cuando se comienza a propagar que ambos santos eran soldados de la Legión Tebana (22 de septiembre), que estaban ausentes en el momento del martirio de sus compañeros. Algunos martirologios franceses les ponen como compañeros de Santos Alejandro y Epidopio de Lyon (24 de abril).

Tuvieron una poderosa cofradía y cada año una procesión se celebraba el último domingo de agosto. En el siglo XIX, luego de la Revolución, cuando la vida religiosa decayó, esta costumbre se perdió, pero se mantiene hasta hoy la tradición de rezar todos los viernes la misa del "Común de Mártires". Los Bollandistas los mencionan a 9 de agosto: "En Franche-Compté, Santos Amor y Viator, mártires, que se cree fueron oficiales de la famosa legión tebana, pero cuya vida es poco conocida. La pequeña ciudad de Saint-Amour (Jura) se enorgullece de estar en posesión de las reliquias de estos santos mártires". Y como única referencia, publican una carta enviada por la parroquia, fechada a 1 de abril de 1734.


Fuente:
-"Vie des saints de Franche-Comté". Tomo 4. Besançon, 1856.