miércoles, 21 de septiembre de 2016

Mártir por la educación de las familias.

Beato José Vila Barri, presbítero y mártir.

Nació en Camprodón, Gerona, el 14 de abril de 1910. Sus padres se llamaron Juan e Iluminada, y pertenecían a una baja clase social. Tuvo dos hermanas más. A los 10 años su madre enviudó y la situación económica familiar empeoró. Al año siguiente fue admitido en el colegio para huérfanos de San Julián, en Vilatorta. Allí estudió la primaria y ya desde esa edad se le veía piadoso y caritativo con sus compañeros. 

El 25 de julio de 1925 entró como postulante del Instituto de Hijos de la Sagrada Familia en el colegio de Blanes. Esta congregación religiosa, religiosa católica fundada por San José Manyanet (16 de diciembre) en el siglo XIX, para la formación cristiana de las familias y la juventud, teniendo como modelo y patronos a la Sagrada Familia. Comenzó el noviciado el 25 de septiembre de 1927, en el colegio La Sagrada Familia de Les Corts. Al año siguiente, 26 de septiembre, hizo sus primeros votos y quedó en el mismo colegio para formarse para el sacerdocio. A la par, ejerció su vocación de maestro en el que había sido su propio colegio San Julián y en el de Santa María de Blanes. Hizo sus votos solemnes 20 de septiembre de 1935 y el 17 de diciembre de ese mismo año fue ordenado diácono. Accedió al presbiterado en Gerona, el 7 de marzo de 1936, cantando la primera misa a los pocos días en el colegio Nuestra Señora de Loreto, en Les Corts. Poco tiempo duró su vida de presbítero, pero en esos meses previos a su martirio se le vio celebrar devotamente.


El 18 de julio de 1836, día del alzamiento, estaba en la residencia de Mas Loreto de Mosqueroles como prefecto de escolares, teniendo a su cargo a doce estudiantes de filosofía. El 22 de julio les avisaron de la llegada de los comunistas al pueblo y del saqueo al que habían sometido a algunas familias, a la parroquia y las intenciones de quemar la propia residencia de los Hijos de la Sagrada Familia. Los jóvenes se dispersaron por los campos, hallando refugio en algunas casas de amigos. Nuestro beato fue el último en irse, luego de colocar a los demás, incluido el Hermano Juan Sierra, al que consiguió un salvoconducto para que pudiera esconderse en el consulado norteamericano de Barcelona. El 2 de agosto salió de la residencia junto con el Beato Pedro Ruiz (sería capturado en La Pobla de Lillet el 4 de abril de 1937, siendo martirizado el día 12 en Sant Fruitós de Bages) hacia Vic. También le acompañaba el Hermano Casimiro Roca. En Vic les acogió su hermana Isabel, que les consiguió salvoconductos para llegar a Manresa, aunque nuestro José quedó unos días más con su hermana y con su tío, el escolapio Buenaventura Belart. 


El 20 de septiembre su tío intentó seguir hacia Vic, con la intención de embarcar hacia Roma, pero fue descubierto y detenido. Esa misma tarde apresaron a José, siendo asesinados los dos la noche siguiente, 21 de septiembre, en Gurb de la Plana. Fue enterrado en el cementerio de Granollers de la Plana, pero en 2007 sus reliquias fueron trasladadas a la capilla de los mártires de la iglesia San José Manyanet de Barcelona, de los Hijos de la Sagrada Familia. Fue beatificado junto a otros 522 mártires de la persecución religiosa en España, el 13 de octubre de 2013 en Tarragona, por el Cardenal Angelo Amato en nombre del papa Francisco.


Fuente:
http://preguntasantoral.blogspot.com.es

domingo, 18 de septiembre de 2016

San Ferreol, el encadenado.

San Ferreol de Vienne, soldado mártir. 18 de septiembre.

Ferreol era natural de Vienne, en la Galia, y llegó a ser tribuno de la guardia romana. Imperando Diocleciano se desató la persecución y Ferreol, que sabía que entre sus tropas estaba el soldado San Julián (28 de agosto), que era cristiano, le animó a irse de la ciudad. La leyenda dorada de Santiago La Vorágine (13 de agosto) cuenta que no fue por huir, sino por poder padecer martirio con más gloria al ser mártir en un sitio donde no fuera conocido, además de para no dejarse convencer de sus padres. Pero eso se lo inventa el escritor porque le parece que por irse el santo tiene menos mérito. Ya sabemos cómo era La Vorágine.
 
Pues una vez que Julián partió, el gobernador Crispín mandó apresar a los cristianos que había en la ciudad, sobre todo a los principales, con especial encomienda que apresaran a Ferreol, del que se decía era cristiano. Cuando estuvieron frente a frente, Crispín intentó hacer que Ferreol sacrificara a los dioses, a lo que respondió el santo: "Yo soy cristiano, y no puedo adorar á tus dioses. A los Emperadores he servido en la milicia el tiempo que les podía servir como cristiano, y cuando di la obediencia, determiné de obedecer leyes justas, y nunca a leyes injustas, sacrílegas y malas; y así tengo puesto de militar contra los enemigos del Estado como debo, pero no contra los Cristianos". Y un largo diálogo, legendario, tuvo lugar, para concluir Ferreol: "Me he propuesto adorar al Criador, y no a la criatura, ni a tus dioses, hechos por manos de hombres".

Viendo Crispín la constancia de Ferreol, lo mandó a azotar, y echarlo después a la cárcel cargado de cadenas. Pero al tercer día de estar en ella cayeron milagrosamente las cadenas quebradas en mil pedazos, y se le abrieron las puertas de par en par. Reconoció el santo este singular favor de Dios, y comprobando que los guardas dormían, salió del calabozo y de la ciudad, y se fue camino a Lyon. Pero dos leguas más arriba de Vienne, cayó otra vez en manos de sus perseguidores, que le ataron y le llevaron de nuevo a la ciudad, pero a medio camino le cortáron la cabeza a las orillas del Ródano sobre el año 304.

Las leyendas en torno a Ferreol y Julián son confusas, pues hay varias versiones. La más extendida cuenta que los verdugos llevaban la cabeza de Julián, la enseñaron a Ferreol y le dijeron: "Esto haremos contigo si no sacrificas a nuestros dioses", y como Ferreol se negó, le martirizaron y le sepultaron con la cabeza de Julián en las manos. En 431 San Mamerto de Vienne (11 de mayo) halló las reliquias de Ferreol y Julián, pero no falta la versión que dice que fue San Germán de Auxerre (31 de julio). Ambas versiones sí que coinciden en que la cabeza de Julián y el cuerpo de Ferreol estaban incorruptos, como acabados de enterrar.

La devoción a San Ferreol pasó a España y en Cataluña tuvo alguna devoción, llegando a trasladarse algunas reliquias suyas a Besalú, donde aún se le venera. En Olot, Gerona, se le venera también.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000. -"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Septiembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.

viernes, 16 de septiembre de 2016

San Cipriano de Cartago, obispo y mártir.

San Cipriano de Cartago, obispo y mártir. 14, y 16 de septiembre junto a San Cornelio papa, en la Iglesia Romana; 31 de agosto, Iglesia Rusa y 2 de octubre, Iglesias Orientales.

Nació en el año 200 en Cartago, África, y se convirtió al cristianismo sobre los 40 años, motivado por la vida santa de un sacerdote llamado Cecilio. Era casado y luego de convertirse guardó celibato y dejó la lectura de libros no cristianos, dedicándose al estudio de las Sagradas Escrituras. Tanta era su fama de hombre piadoso que en el 248 fue ordenado obispo por aclamación popular, al morir el obispo de Cartago. Se resistió pero reconoció a Dios en el clamor del pueblo y los sacerdotes.

En 251, el emperador Decio decretó la persecución contra los cristianos, insistiendo en los obispos y en la destrucción de los libros sagrados. Cipriano se esconde pero continúa su predicación y su labor de obispo, enviando cartas a los cristianos exhortándoles a no apostatar para evitar la muerte, como muchos hicieron por miedo. Cuando cesó la persecución y volvió a la ciudad se opuso al regreso a la Iglesia a los que habían apostatado sin exigirles penitencia antes de la recepción de los sacramentos, buscando también fortalecer la fe y prepararse a las futuras persecuciones. Esto le valió ciertas fricciones con el papa San Esteban I (2 de agosto), zanjadas por este con autoridad. En 252, ante la epidemia de peste en Cartago Cipriano organiza la ayuda a los pobres, y vende todas sus posesiones, animando a todos los cristianos a la limosna, y haciéndose presente él mismo para consolar y socorrer alos enfermos y sus familias. El emperador Valeriano, en el año 257, decreta otra persecución aún más intensa que la anterior. Los obispos y sacerdotes recibirían pena de muerte por celebrar una ceremonia religiosa. Ese mismo año Cipriano es desterrado, pero él sigue celebrando la eucaristía, por lo que en el año 258 lo condenan a muerte.

En el juicio, cuyas actas se conservan y son fidedignas totalmente es invitado a dejar la fe cristiana, se niega, confirma su condición de cristiano y de obispo. El juez Galerio dicta la sentencia: "Puesto que se niega a obedecer las órdenes del Emperador y no quiere adorar a nuestros dioses, y es responsable de que toda esta gente siga sus creencias religiosas, Cipriano: queda condenado a muerte. Le cortarán la cabeza con una espada". Al oír la sentencia, Cipriano exclamó: "¡Gracias sean dadas a Dios!"

Todos los cristianos gritaban: "Que nos maten también a nosotros, junto con él", y lo siguieron en gran tumulto hacia el sitio del martirio. Al llegar, Cipriano mandó que después de su muerte le fueran dadas 25 monedas de oro al verdugo que le iba a cortar la cabeza. Los fieles colocaron sábanas blancas en el suelo para recoger su sangre y llevarla como reliquias. Cipriano se vendó él mismo los ojos y se arrodilló. El verdugo le cortó la cabeza con un golpe de espada. Esa noche los fieles llevaron en solemne procesión, con antorchas y cantos, el cuerpo del glorioso mártir para darle honrosa sepultura en la Vía Mappaliana. Era el 14 de septiembre de 258. Galerio murió repentinamente pocos días después, de un ataque al corazón.

Consagración episcopal
de San Cipriano.
Abadía de Ninove.
Dos Iglesias fueron erigidas en honor de San Cipriano, una sobre su tumba, según la antigua costumbre cristiana y otra en el sitio donde fue decapitado. En un principio su memoria se celebró el 14 de septiembre, según el calendario de Fronton, pero en el siglo V se unió a la memoria de San Cornelio, el dia 16 del mismo mes. A principios del siglo IX, unos embajadores de San Carlomagno (28 de enero) en Persia, llegaron a Cartago y pidieron permiso para venerar las reliquias de San Cipriano. Hallaron la tumba en tal abandono que peligraban las reliquias, y pidieron llevarlas consigo, favor que se les concedió. El martirologio de San Adon (16 de diciembre), recoge esta traslación y deposición en 806. Luego fueron trasladadas a Lyon. Por último, el rey Carlos el Calvo, unos años más tarde, las llevó a Campania, para depositarlas junto a las de San Cornelio en la abadía del mismo nombre. Una cuarta traslación, (en este caso de los dos santos) de partes de huesos, se realizó a Flandes, a la Iglesia Colegiata de Rosnay.

Y para terminar, una frase de San Cipriano: "He vivido en este mundo nuestro totalmente alejado de Dios, porque las divinidades estaban muertas y Dios no era visible. Y viendo a los cristianos, he pensado: es una vida imposible, ¡esto no se puede realizar en nuestro mundo! Pero después, encontrando a algunos de ellos, estando en su compañía, dejándome guiar en el catecumenado, en este camino de conversión hacia Dios, poco a poco he comprendido: ¡es posible! Y ahora soy feliz por haber encontrado la vida. He comprendido que aquella otra no era vida, y en verdad sabía ya antes que aquella no era la verdadera vida".


Fuentes:
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000. ‎
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Septiembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.

lunes, 12 de septiembre de 2016

San Luis Gabriel, todo por las misiones.

San Luis Gabriel Taurin Dufresse, obispo y mártir. 14 de septiembre.

Nació el 8 de diciembre de 1750 en Lezoux, Puy-de-Dôme, Francia. Su familia, acomodada, pudo solo enviarle a estudiar en la escuela parroquial. Luego le enviaron a Riom, en cuya escuela principal terminó los estudios elementales con aplauso de sus profesores a causa de su piedad, celo por el cumplimiento de las normas y devoción. Con 17 años ya se manifiesta su vocación religiosa y parte a París, donde termina sus estudios e ingresa en el célebre seminario de Saint-Sulpice. Allí cursa la filosofía y teología, y allí conoce a la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, fundado por el jesuita Alejandro de Rhodes, para surtir de misioneros a Asia. Gabriel se apasionó con la misión y en 1774 entró al seminario de la S.M.E.P, donde fue ordenado presbítero el 17 de diciembre de 1774.

Al año siguiente partió a China, con solo 26 años. Fue destinado a la provincia de Sechuan, donde durante siete años desplegó una incesante actividad apostólica, logrando numerosas conversiones, organizando la catequesis y la consolidación de las iglesias locales. Sufrió prisión en Pekín, pero fue liberado. En 1784 se desata la persecución a los cristianos, extranjeros principalmente. Es tomado prisionero, pero nuevamente es liberado y se refugia en casa de una familia cristiana. Su obispo Saint-Martin le envía a Tchen-Tou, donde no le conocían. En 1785 vuelve a ser perseguido, y en un principio se evade, pero termina entregándose para evitar la persecución a otros misioneros. Fue llevado a Pekín, desde donde se le deportó a Manila. En 1880 retornó a China y ese mismo año fue consagrado obispo de Tabraca. En esta época la persecución remitió y el santo pudo dedicarse a su misión apostólica. En 1803 reunió un sínodo para organizar su iglesia, que contaba con casi 50000 fieles conversos. Organizó las parroquias, el catecismo, se preocupó por los sacerdotes y los fieles, alentando a todos con su celo por la causa del Evangelio.

En 1811 volvió la persecución contra todos los misioneros extranjeros y Szechuan fue una de las provincias más castigadas. El 28 de mayo de 1815, Luis Gabriel fue denunciado y llevado atado a Chin-tai, capital de la provincia. A causa de su porte venerable, su ejemplo de caridad y fama de bueno, le permitieron defenderse, hecho que utilizó para diferenciar su labor apostólica de la diplomacia y los intereses de Francia y demás países europeos en China y Asia. Pues, hay que decirlo, los europeos y sus políticas equivocadas, propiciaron el recelo y temores de los chinos ante lo que veían una invasión escalonada. Fue interrogado varias veces y siempre respondió con brillantez y humildad. Los jueces realmente le trataron con cortesía, pero a pesar de ello, el 14 de septiembre el gobernador de Szechuan, le condenó a morir decapitado, un desenlace que nadie esperaba.

La ley mandaba que el emperador debía confirmar o conmutar personalmente cada sentencia de muerte, pero el gobernador pasó de ello, y pretendiendo escarmentar a los demás cristianos mandó le ejecutasen de inmediato. Pero la entereza y las exhortaciones del santo obispo solo hizo que los cristianos presos se confirmasen en su intención de padecer por Cristo. Fue decapitado nuestro santo, y la cabeza fue clavada en una pica como escarmiento. Pero estos no se escondieron sino, al contrario, velaron su cadáver y lo enterraron a los pocos días.

El papa León XIII le beatificó el 27 de mayo de 1900 y San Juan Pablo II le canonizó el 1 de octubre de 2000.


A 14 de septiembre además se celebra a San Crescencio de Roma, mártir.

jueves, 8 de septiembre de 2016

San Adrián de Nicomedia, martir.

La Traslación de San Adrián de Nicomedia, martir. 8 de septiembre.

Era Adrián ministro del emperador en la provincia de Bitinia y como los demás funcionarios, era pagano y adoraba a los dioses. Desatada la persecución de Maximiano, vio padecer el martirio a lo menos 23 mártires, que fueron mutilados cortándoles las lenguas. Se asombró Adrián de la paciencia y más aún, de la alegría de los cristianos al sufrir por Cristo, que no pudo menos que interesarse, y les preguntó: "Por el Dios que adoráis y por quien padecéis semejantes tormentos, os pido me digáis con toda verdad, ¿cuál es el premio que esperáis por padecerlos?" Y los cristianos, por misericordia de Dios, hablaron aún con las lenguas cortadas: "Lo que esperamos de premio es tanto, que ni lo vieron ojos, ni lo oyeron oídos, ni pudo caber en corazón humano; porque es un bien inefable que tiene Dios guardado para sus amigos". (Cf. 1 Cor 2, 9).

Apenas oyó esto Adrián, dijo al escribano del proceso: "Escribe mi nombre con los demás, porque quiero ser cristiano como ellos". Al saberlo el emperador le intentó convencer de su "locura" y como no pudo, le mandó encadenar y meter en la prisión. Allí fue a verlo su mujer Santa Natalia, (4 de marzo, 26 de agosto; 8 de septiembre, traslación, y 10 de diciembre) que era cristiana, aunque en lo escondido y catecúmena aún. Estaba la mujer muy contenta por la conversión de Adrián, le consoló, curó sus heridas y, besando sus cadenas, pidió recibiera la instrucción de los otros cristianos presos. Adrián no quiso que su esposa padeciera, por lo que le dijo: "Ve a casa, hermana mía, que llegando el tiempo de mi juicio, te avisaré para que te halles presente y veas mi fin". Como los demás cristianos, Adrián fue condenado a muerte, por lo que pidió, y obtuvo la gracia de despedirse de Natalia. Cuando ella lo vio aparecer en casa, pensó había sido liberado por su apostasía de la fe cristiana y se negó a recibirlo. Adrián le sacó de su error diciéndole: "Ábreme, hermana mía Natalia, que no vengo huyendo de la muerte, como tú piensas, sino a llamarte para que te halles presente a mi martirio, como te lo prometí". Entonces le abrió y con gran felicidad se abrazaron, y juntos volvieron a la prisión.

Maximiano mandó llamar a su presencia a todos los presos cristianos, algunos de los cuales tenían llagas ulceradas y podridas a causa de los grilletes. Maximiano volvió a insistir a Adrián que apostatase, y como no lo lograba, le mandó desnudar y azotar cruelmente. Y tanto lo hicieron, que antes se cansaban de azotarle los verdugos, que Adrián de alabar a Cristo. El emperador, cansado ya de verle derramar sangre mandó le encadenaran y enviaran a la cárcel otra vez. Se vetó la entrada a las mujeres de los presos, por lo que Natalia se cortó el cabello y se vistió de hombre y atendía a Adrián, y lo mismo hicieron otras mujeres.

Martirio de San Adrián.
A los pocos días, Maximiano mandó les quebraran las piernas si no sacrificaban a los dioses. Al ir a este definitivo martirio, Natalia pidió al verdugo que Adrián fuera el primero en ser martirizado, pues temía que la visión de la muerte de los demás, le debilitara a él y a ella misma. Y aún más, ella misma puso amorosamente los pies de su esposo en el yunque sobre el cual le triturarían pies y manos a Adrián. El verdugo cortó los pies, y Natalia, dijo a Adrián: "siervo de Cristo, si aún vives, extiende tu mano hacia mí". Él extendió la mano, ella la tomó y al ser cortada, la mantuvo junto a si misma, escondiéndola en su vestido. Finalmente, los 24 mártires fueron quemados, aunque una fuerte lluvia impidió que los cuerpos fueran calcinados y varios verdugos resultaron muertos por un rayo. Esa noche, los cristianos tomaron los cuerpos y los llevaron a Constantinopla, donde las enterraron y dieron culto. La mano de San Adrián la conservó Natalia con gran amor, y a Constantinopla la llevó igualmente cuando huyó de Nicomedia a causa de los requerimientos de matrimonio de un tribuno. Depositó la mano de Adríán junto a las demás reliquias y vivió dedicada a su culto. Cuando murió en la paz del Señor, fue enterrada por los cristianos junto a su marido y los demás mártires. 

El martirio de San Adrián se señala a 4 de marzo, habiendo ocurrido sobre el año 300. La memoria de Natalia es a 26 de agosto, mientras que el 10 de diciembre aparece junto a Adrián, pero algunas iglesias orientales los conmemoran a ambos el 4 de marzo. El Martirologio Romano señala también a 8 de setiembre la traslación de las reliquias a la iglesia de San Adrián, en Roma, en la Curia Iulia. Esta iglesia fue edificada por el papa Honorio I en 630 y él mismo recibió las reliquias de Adrián y Natalia y aunque ha sufrido reformas, abandonos y más reformas, aún puede venerarse las santas reliquias. 

Otra parte de las reliquias de San Adrián fueron donadas por Juan VIII al monasterio de San Pedro de Estonca. En el monasterio de San Claudio de León, se conservarían un brazo de Adrián y uno de Natalia. Por otro lado, reliquias suyas había (¿o hay?) en una antigua abadía, cerca de Oviedo, otras en Balneare, cerca de León y otras más Cellas, cerca de Lisboa. La iglesia de Hainaut, Bélgica, dice tener los cuerpos enteros, donados ¡por familiares descendientes de Adrián! La mandíbula y parte de un brazo, estarían en Colonia, mientras que Praga tiene el cuerpo entero, menos un brazo (según dicen allí, es el que se quedó Natalia, pero esto fue solo una mano). En Gante tienen un cuerpo, una cabeza hay en Bolonia, un brazo en Lobbes, parte de un brazo en Floreffe, un diente en Flandes, algunos huesos en Agincourt, otros en Douai, y otros más en la catedral de Brujas y en la iglesia jesuita de Mecheln. Y, para completar, Enrique II, emperador de Alemania, afirmaba usar la espada que había sido de San Adrián.